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    El ajuste también llegó al consumo privado

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    La pérdida de ingreso real de las familias y las elevadas tasas de interés suponen expectativas nada alentadoras para el segundo semestre de 2018. Si el 2019 logra consolidarse como clásico "año electoral" vía recuperación del salario real por menor inflación más la "ayudita" de línea de créditos subsidiadas el consumo masivo privado podría quebrar la tendencia.

     

    La estimación del consumo masivo en Argentina en este 2018 sufrió otro ajuste a la baja, ya que el cierre de año proyectado que era de 0,7% en marzo, pasó a una baja de un 0,5% en mayo, y ya se proyecta el cierre de año en una caída de 1,2%, es decir, 0,7 puntos menos que hace tres meses, según se desprende del modelo elaborado en conjunto por Kantar Worldpanel y Ecolatina.

    “La proyección del año se ve afectada principalmente por la caída del salario en términos reales –crecen debajo de la inflación-, y su fuerte impacto en la base de la pirámide. En los últimos cinco años en Argentina, siempre que el salario perdió poder de compra, el consumo masivo se vio inmediatamente afectado”, puntualizó Federico Filipponi al analizar los resultados del primer y segundo trimestre del año, y los cambios en las expectativas macroeconómicas recientes.

    ¿QUÉ PASÓ CON EL CONSUMO PRIVADO TRAS EL SALTO CAMBIARIO?

    En el primer cuatrimestre del año, el consumo privado creció a buen ritmo. Las ventas de bienes durables y turismo en el exterior batían récord mientras que el consumo masivo se recuperaba. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente en el bimestre mayo-junio: el salto cambiario aceleró la inflación, hizo volar la tasa de interés y provocó desconfianza, lo que frenó bruscamente al consumo. El gasto en bienes durables y turismo emisivo, que trepaba a tasas chinas, pasó a caer fuertemente, y el consumo masivo volvió a descender.

    “La proyección empeoró por el significativo deterioro del contexto macroeconómico: al salto cambiario y de las tasas de interés, le siguió la aceleración de la inflación -pass-through- y el ingreso a una recesión que va a durar por lo menos hasta comienzos de 2019. En términos de poder adquisitivo la reapertura de paritarias evita un escenario de fuerte caída del salario real en el sector privado formal, pero no en el sector público Nacional. Por último, las perspectivas de creación de empleo son magras -y empeoraron- y hay riesgo de pérdidas –aunque acotadas- de puesto de trabajo en algunas actividades”, afirmó Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina.

    ¿QUÉ PASARÁ CON EL CONSUMO EN LO QUE RESTA DEL AÑO?

    Las expectativas para el segundo semestre no son alentadoras. La pérdida de ingreso real de las familias (salarios, prestaciones sociales y empleo) más la elevada tasa de interés, generarán una contracción del consumo privado en la segunda mitad del año. Además, esperamos una significativa reducción del consumo público (que sólo representa 15% del consumo agregado) para cumplir con las restrictivas metas fiscales acordadas con el FMI. Por ende, el principal componente de la demanda interna presentará una caída significativa.

    El salario real cayó 1% i.a. en el primer semestre principalmente por el salario del sector público (-2,3% i.a.). Producto de la aceleración inflacionaria, esta tendencia se profundizará en la segunda mitad del año provocando pérdidas cercanas al 7% i.a. (lideradas por el sector público y, en menor medida, los trabajadores informales). Asimismo, los haberes reales de las prestaciones sociales cayeron 2% i.a. en el primer semestre y caerían casi 8% i.a. en la segunda mitad del año.

    “Pensemos en un hogar de nivel bajo inferior –el nivel más bajo, 17% de los hogares argentinos- que destina el 57% de su ingreso a consumo masivo, si sus ingresos crecen debajo de la inflación, su único camino es consumir menos productos básicos”, agregó Filipponi.

    ¿CUÁNDO SE PRODUCIRÍA LA RECUPERACIÓN DEL CONSUMO?

    Si se logra estabilizar el mercado cambiario (supuesto fuerte en un año electoral) el repunte podría llegar en 2019 de la mano de la recuperación real del salario privado y las prestaciones sociales (por la desaceleración de la inflación), y la progresiva reducción de la tasa de interés. Además, el Ejecutivo podría aportar estímulos crediticios (como los préstamos ARGENTA que no afectan el resultado fiscal primario, meta acordada con el FMI), para lograr el ansiado repunte del consumo privado, lo que por lo menos compensaría la caída del consumo público.

    Publicado el 21/8/2018

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