>

    Cambiemos no es que no explicó la herencia recibida; no la entendió

    macri en el g20

    Un reciente análisis de la consultora Economía y Regiones se basa en un enfoque tan original como terrible, como significa el "no entender" y sus consecuencias. Lo comentamos no solo por eso, sino porque a partir de dicha tesis, nos parece, se revelan repeticiones crónicas en la historia de la economía argentina, tales como el pensar en resultados eleccionarios y no tomar medidas de alto "costo político". Para reflexionar sobre lo que nos pasa y sobre cómo, en esta hora, "la economía se cargó a la política y se llevó puesto al gradualismo de Cambiemos"

     

    Para el gobierno de Macri "el tamaño del estado, el nivel de gasto público y la presión tributaria no eran la causa de la falta de inversión, empleo, crecimiento y de la inflación", sino que todo era culpa "del discurso anti-mercado y anti-empresa de Cristina Fernández", según Economía y Regiones.

    Es por eso, que en su informe del último viernes afirma que Cambiemos no es que no explicó la herencia recibida por el anterior gobierno, como algunos critican, ya que "no se puede explicar lo que no se entendió".

    Como puede apreciarse, este enfoque entre las críticas a la política económica de Macri, no es solo original sino que también es tan simple como terrible, en tanto y cuanto este no entender es madre de problemas.

    En base a ese "no entender" afirma que se pensó que "todo se corregía con shock de confianza y la consecuente lluvia de inversiones, lo cual permitía arreglar todos los problemas creciendo", con lo que "en este marco, queda claro que Cambiemos tuvo un diagnóstico equivocado y, en consecuencia, el diseño de la política económica fue malo y los resultados peores".

    "Este mal diagnóstico hizo que Cambiemos sólo tenga plan político y nunca un plan económico. El plan era que la economía se acomodara a las necesidades políticas" comenta Economía y Regiones, que para "pruebas" agrega que "Habiendo recibido un déficit fiscal (previsional) de 5,8% (2,8%) del PBI, el gasto previsional (Ley de reparación histórica a jubilados) y las metas de déficit fiscal fueron ampliados `pensando` en las elecciones 2017".

    En la misma cuerda, la consultora orientada por el economista Diego Giacomini agrega que "En diciembre 2017, luego de ganar dichas elecciones y pensando en las presidenciales 2019, se hizo lo contrario cuando se pisó la fórmula de las jubilaciones para financiar el proyecto reelectoral de Vidal en la provincia de Buenos Aires. No terminó ahí, Jefatura de Gabinete cambió las metas de inflación para bajar la tasa de interés e intentar incentivar el nivel de actividad pensando en las elecciones 2019".

    A esta altura de la lectura del análisis de Economía y Regiones, no se puede menor que reflexionar lo poco que se diferencian los políticos devenidos en administradores del Estado. En las elecciones los candidatos se presentan con diferencias muy importantes que luego, si ganan, comienzan a desaparecer, irónicamente en pos de ganar la próxima elección.

    "Ante tanto desatino en materia de política económica, la macro no tardó en imponer su propia dinámica y “reglas” y agrega: "En cinco meses el dólar subió +45% y el BCRA perdió -usd10.000 MM. La inflación anualizada saltó a más del +30%, la tasa de interés la querían en 20% pero subió a 40% y los números de actividad van derechito hacia 0% y las variaciones negativas".

    "La economía se cargó a la política y se llevó puesto al gradualismo de Cambiemos", remata Economía y Regiones, y en ese marco, el gobierno tuvo que acudir al prestamista de última instancia (FMI) y " ahora tiene que hacer lo que nunca quiso hacer en estos dos años y medio: poner la economía por sobre la política haciendo el ajuste fiscal y cambiando la política monetaria. No hay margen".

    Las últimas seis décadas (más o menos) de nuestra historia muestra ejemplos repetidos de llegar al punto de querer hacer lo que antes no se quiso hacer. Es el relato de los gobiernos del no enfrentar el costo político por no tomar alguna medida que, finalmente y a la fuerza, igual tienen que tomar, con mayores costos políticos y, claro, sin la misma eficacia económica.

    Esto resulta claro en el análisis que comentamos de Economía y Regiones cuando dice que "no haber hecho lo que se debía hacer(ajuste fiscal) en el momento que se tenía que hacer (2016) tuvo costos. O sea, hacer tarde y a los “apurones” lo que se debería haber hecho antes y “bien”, no conlleva a los mismos resultados, sino a peores. Puntualmente, el ajuste fiscal era expansivo en 2016, pero ahora es recesivo en 2018; aunque no queda “otra” que hacerlo".

    Y también cuando insiste en que "en 2016 el ajuste fiscal era expansivo porque si se lo hacía `bien`, la baja del gasto y del déficit fiscal terminaba siendo más que compensada por incrementos de la inversión, que potenciaban tanto la demanda como la oferta agregada sacándonos de la estanflación. Por el contrario, en 2018 el ajuste fiscal es recesivo, porque la baja del gasto y del déficit no es acompañada por más inversión, y en consecuencia el nivel de actividad termina contrayéndose".

    Vale la pena el análisis del equipo de Diego Giacomini como una forma desapasionada de reflexionar por qué pasa lo que pasa en la economía argentina. Y estar mejor informado siempre ayuda, a lo mejor, también a soportar los problemas. De manera tal que vale la pena leer todo el trabajo de Economía y Regiones, que es mucho más extenso y se puede buscar en economiayregiones.com.ar.

    Publicado el 2/6/2018

    © Economía y Empresas / Diseño: F1 Computación & Servicios

    Menu Principal