Somos el país donde más creció la clase media

Así lo dice un informe del Banco Mundial que abarca el período 2003/2009 para países de América Latina. A pesar de que puede relativizarse, tanto por la base de comparación como por lo que pueda haber cambiado la situación actual, dado el menor crecimiento y la inflación, es un motivo de orgullo para el país que siempre fue emblema de la clase media en la región. Es también una advertencia para no perder liderazgo y consolidar la heterogénea y conflictiva clase social típica argentina. Por Eduardo Mario Costamagna

El Banco Mundial dijo en un reciente informe que la Argentina es el país donde más creció la clase media, ya que en el período estudiado (2003 a 2009) pasó de 9,3 millones de personas a 18,6 millones de habitantes dentro de esa clase social, una noticia que es motivo de orgullo por supuesto pero que, sin embargo, conlleva algunas consideraciones dentro y fuera de la encuesta de referencia que vale la pena tener en cuenta.

El economista jefe del Banco Mundial para América Latina, Augusto de la Torre, dijo a la agencia oficial de noticias Télam que "este fuerte incremento en Argentina está relacionado con una recuperación de la clase media tras la reducción sufrida por ésta durante el período 2001-2002, como consecuencia de la crisis económica", con lo que, con el 25 por ciento de su población dentro de la clase media, nuestro país lidera la región latinoamericana durante el período estudiado.

El informe denominado "La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina" precisa que, luego de décadas de estancamiento, la clase media de la región creció de 103 millones de personas en 2003 a 152 millones en 2009, lo que representa un crecimiento del 50 por ciento.

Una de las consideraciones que deben hacerse al informe es que, justamente, han pasado tres años desde el cierre del estudio en que, en Argentina al menos, se ha desacelerado el crecimiento (hasta paralizarse este año según algunas mediciones) y en donde la escalada de la inflación se hizo más notable con un probable "vuelta" de familias a la clase pobre, desde la posición de clase media "vulnerable", para utilizar el mismo término del informe comentado.

A su vez, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, dijo que "esto representa un cambio estructural histórico" y que se debe a "las políticas implementadas por sus gobiernos", con lo que esta experiencia en la región "le muestra al mundo que se puede brindar prosperidad a millones de personas a través de políticas que se encuentran un equilibrio entre el crecimiento económico y la ampliación de oportunidades para los más vulnerables".

Un aspecto destacable del informe del Banco Mundial es que la reducción de la pobreza y el crecimiento de la clase media en América Latina y el Caribe avanzó a ritmo lento, cuestión que -junto a la persistente desigualdad- frenaron el desarrollo de los países. En cambio, durante el período de referencia, a medida que los ingresos de los hogares crecían y la desigualdad tendía a disminuir en la mayoría de los países, el porcentaje de la población pobre pasó del 44 al 30 por ciento. Esta situación -dice el informe- contrasta con lo que prevaleció durante un largo período, cuando el porcentaje de pobres equivalía a dos veces y medio el de la clase media.

Ahora, para tener una idea aproximada de cómo sería la gráfica actual de la pobreza en la Argentina y poder determinar cómo, vía inflación y menor crecimiento, pueda haber cambiado la realidad descripta en el período 2003-2009, conviene leer la parte del informe dónde define la vulnerabilidad de la clase media.
Dice el Banco Mundial: "Uno de los datos clave de este estudio es que si se adopta una definición de la clase media basada en el concepto de seguridad económica —y validada por autopercepciones— y se define un umbral de pobreza moderada estándar, en América Latina y el Caribe hay cuatro clases, no tres. Entre los pobres y la clase media hay un número considerable de personas que parecen llegar a fin de mes con suficiente holgura como para que no se les incluya entre los pobres, pero que tampoco gozan de la seguridad económica que se requeriría para pertenecer a la clase media. A este grupo se le podría denominar de diversas maneras, como casi pobres o clase media-baja. Dado
que, en virtud de nuestra definición de clase media, se trata de hogares con una probabilidad relativamente alta de vivir episodios de pobreza en el futuro, aquí se les denomina vulnerables”.

La advertencia implícita en el trabajo comentado es la vulnerabilidad y la consecuente posibilidad de desandar parte del camino ganado, aunque resulta auspicioso que hasta 2009 en la región la clase media y los pobres representen casi la misma proporción de la población total, y eso es claramente un adelanto.

No hay que dejar de considerar, entre otros aspectos, que el informe puntualiza que algunos de los factores más importantes a la hora de favorecer la movilidad ascendente en América Latina incluyen un mayor nivel educativo entre los trabajadores, mayor nivel de empleo formal, más personas viviendo en áreas urbanas, más mujeres en la fuerza laboral y familias más pequeñas. Bien podrían estas características estar marcando el camino de las políticas que los gobierno deben implementar para consolidar y hacer sustentable el crecimiento de la clase media.

Una mirada lo suficientemente abarcadora de este aspecto la realidad latinoamericana no debe dejar de lado el hecho que la "clase vulnerable" es actualmente la más numerosa ya que representa el 38 por ciento de la población latinoamericana.

Pero claramente esta situación es preferible a la anterior. Dice textualmente el informe del Banco Mundial:
"Mientras que la pobreza disminuía y la clase media aumentaba durante la última década—llegando cada una hasta cerca del 30% de la población—la gran mayoría de las familias en América Latina pertenecían a la clase de los vulnerables. Sin embargo, es indudable que la dinámica es, en su conjunto, muy alentadora. Un continente donde los vulnerables constituyen el segmento más amplio de la población es mucho menos atractivo que un continente de clase media, pero es claramente mejor que un continente predominantemente pobre.
Además, el panorama actual en la región es una realidad reciente y no tiene precedentes. Es el resultado de un proceso de transformación social que comenzó alrededor de 2003, y en esos años la movilidad social ascendente aumentó a un ritmo notable. Antes de 2005, la pobreza seguía siendo la condición más frecuente en nuestra clasificación de cuatro grupos."