Rico y Suertudo País, Argentina

Las cuentas a futuro que se están haciendo a caballo de la gran cosecha que se espera para el año que viene nos motivan algunos comentarios de entrecasa. Algunas realidades simples de una Argentina que tiene bastante más suerte de la que parece merecer y podría ser más rico y desarrollado de lo que es en realidad. 

Como las opiniones desde todos lados son coincidentes en que la próxima campaña de soja será muy buena en Argentina (en todo Sudamérica en realidad) y como la mayor parte de la suerte de la economía argentina depende del éxito del campo, este artículo pretende solamente decir lo sintetizado en el título: reconocer la fortuna que Dios y la Madre Naturaleza nos otorga.

Y no pretende otra cosa: ni relativizar las proyecciones de recursos monetarios que tendremos en el futuro, algunas exageradas, ni advertir de que el clima siempre es algo imprevisible aunque los pronósticos sean cada vez más acertados, ni siquiera fundamentar lo que decimos con cifras y estadísticas que, en tal caso, hemos pedido prestadas a quienes saben y se dedican a eso.

Rico y suertudo país Argentina, donde existen una enorme riqueza en recursos naturales (la soja es la principal pero no la única) y todo lo que producimos -en fase primaria, claro- el resto del mundo lo necesita y lo paga casi siempre a un buen precio. Un precio que cuando no es tan bueno, casi siempre resulta igualmente rentable para el productor y su socio (el Estado).

No hay que olvidar que la Argentina es eficiente en producción primaria y, principalmente en el caso de la soja, casi toda su enorme producción no la necesita, no la usa para consumo interno, con lo que se ha afirmado como el primer exportador mundial de aceite y harina de soja y el tercer exportador de grano, sin ser el que más produce.

El reciente informe pre campaña de soja de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires nos dice que el área implantada con soja en la campaña 2012/2013 alcanzaría un nuevo récord de 19 millones 700 mil hectáreas, gracias al clima favorables y a los altos precios de la oleaginosa.

Parte de ese aumento en el área de soja será a expensas del maíz que, sin embargo, tendría una producción 17 por ciento mayor con un área 12 por ciento menor, ya que los híbridos podrán expresar todo su potencial de rendimiento, Niño mediante.

No solo a nosotros nos gusta hacer cálculos futuros: el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) dice que la próxima cosecha de soja argentina será de 55 millones de toneladas. Después se verá claro, pero lo que tenemos más cerca y cierto es que sembraremos yuyito más que nunca.

Dice la Bolsa en su informe "es natural que se registre un mayor interés por el cultivo de soja en detrimento del maíz. Por los menores costos de implantación de la oleaginosa contra la elevada necesidad de insumos que necesita el maíz".

Por eso, como casi siempre ocurre, las 850 mil hectáreas más de soja son, en parte, a expensas de una menor área de maíz, del cual no obstante se cosechará más, si el clima es propicio como se prevé.

Nos gustaría vivir en un país donde la producción este más desarrollada, lo que quiere decir más diversificada y no dependamos tanto de un solo producto. Nos gustaría en definitiva que la industria también exporte en forma más consistente, aunque bastante se ha mejorada en los últimos años.

De esto se trata el valor agregado del que tanto se habla y sobre el cual tenemos mucho potencial sin desarrollar. Basta ver nuestras cifras de exportación, sin autos y sin soja por ejemplo, para ver cuál es la realidad discreta en eso de generar auténticas divisas para el país.

Mientras tanto, y como está de moda decir en estos tiempos, "es lo que hay". Y lo que hay es, más que nada, producción primaria. De soja principalmente y el motivo de nuestras esperanzas. Pero también de máiz, trigo, carne, limones, pollos, cerdos, litio, oro y plata, que se nos ocurren al correr de la escritura y sin consultar.

Por lo que no cabe duda que somos un país rico, o más bien dicho con riquezas. Creo sinceramente que tenemos bastante suerte, más de la que merecemos. Sería bueno que, además, planifiquemos y trabajemos para no depender tanto de la suerte. Para ser un país desarrollado y realmente rico.

Eduardo Mario Costamagna
Director de www.economiayempresas.com.ar