La compra venta de campos sin dólares a la vista

Suele decirse que en cada desafío hay una oportunidad. En tal caso tendrán que verla los inversores de "raza" ante las restricciones cambiarias. Aunque no quede del todo claro si es algo que pasará o vino para quedarse, el desafío actual tiene sus características: va desde la ausencia total de operaciones, pasando por cierta alquimia para lograr acuerdos, para terminar en la idea de reserva de valor y valor futuro de los campos. 

Las operaciones inmobiliarias con campos, después de las restricciones cambiarias, se han visto totalmente limitadas en zonas privilegiadas, mientras que en otras zonas marginales y alejadas de los puertos presentan sus particularidades y suponen cierta alquimia financiera, según se desprende de un artículo al respecto publicado por el sitio infococampo.com.ar.

Dentro de una brecha considerable entre los valores que los vendedores pretenden y los que los compradores ofrecen se da la situación, por un lado, de que los pocos que tienen disponibles dólares los quieren hacer valer y ofertan entre un 10 y un 20 por ciento menos que el monto solicitado y, por el otro, los inversores que disponen de pesos y quieren comprar para evitar la desvalorización no consiguen propietarios dispuestos a realizar transacciones en esos términos.

Es entonces que las pocas operaciones que se dan son el caso de vendedores apurados por vender, donde se acepta un mix de alternativas, generalmente por sumas no muy importantes, en donde están incidiendo los resultados productivos de las últimas campañas y el revalúo que se aplica en algunas provincias. Casi todas, además, son de contado ante la dificultad de establecer una financiación confiable, salvo que se la plantee en soja o en novillos.

Como en el caso de los inmuebles en general, según publicó La Voz del Interior días pasados, la sensación es que las restricciones cambiarias, que dificultan la compra de dólares, llegaron para quedarse, con lo que el sector deberá comenzar a hacer la ingeniería de un mercado en pesos.

No hay que perder de vista que, a pesar de la incertidumbre que genera el cambio de las reglas del juego, la tierra es una excelente reserva de valor, es un bien escaso, limitado, que cada vez tendrá mayor competencia para la producción de alimentos, biocombustibles, minería, urbanización.

Los inversores inmobiliarios de raza, tantos nacionales como extranjeros, esto lo saben. El desafío está ya planteado, aunque todavía no queda claro si la actual situación es una contingencia o un cambio definitivo. De cualquier forma la recomendación no es nueva: es cuestión de encontrar la oportunidad.