Las políticas redistributivas en la Argentina son consideradas positivas por la Unctad

La implementación de retenciones agrícolas, el aumento del gasto público para transferencias sociales y la participación del Estado como propietario o socio en empresas de bienes y servicios son políticas "positivas", porque permitieron la recuperación de la inversión y del consumo en los últimos años en la Argentina, según Naciones Unidas.

Lo afirmó el economista de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), Alfredo Calcagno, al presentar un informe sobre la economía mundial.

El economista señalo que "consideramos que es bueno que el gasto público haya aumentado en los países en desarrollo y en la Argentina en particular, porque eso es un factor que apoyó la recuperación de la inversión y la recuperación del consumo".

En la presentación del informe sobre El Comercio y Desarrollo 2012 "Políticas para un crecimiento equilibrado e inclusivo", Calcagno destacó que "este aumento del gasto público que hemos percibido en los últimos años es un gasto público que no ha generado déficit y lo vemos como algo positivo; es la contraparte de lo que está pasando en Europa".

"Una redistribución como ha estado haciendo la Argentina del lado del gasto, es muy positiva", aseguró y alentó "el control de capitales tanto a la entrada como a la salida, porque no hay un sistema financiero internacional que esté funcionando bien; el Estado tiene que intervenir porque el mercado está gobernado por agentes que funcionan a muy corto plazo.

Según consignó la agencia Télam, Calcagno consideró necesaria "la administración del tipo de cambio" y "una fiscalidad progresiva y de gasto que apunte a la provisión de servicios básicos, inversión en infraestructura y transferencia a sectores de bajos ingresos".

Dijo que las retenciones a las exportaciones agrícolas "ha sido positivo para detener el deterioro de la distribución del ingreso; si el Estado no hace nada, la tendencia natural de un aumento de las materias primas tiende a ser regresiva para la distribución del ingreso, porque el aumento de los precios se los quedan privados".

"Sin duda que un impuesto como el de la soja es progresivo porque es sobre un sector que está teniendo ingresos muy elevados, y posiblemente con los precios actuales podría ser mayor", consideró.

Asi mismo, dijo que es "totalmente válido" que el Estado "participe directamente en la actividad económica, a veces como un factor para evitar monopolios del sector privado y aumentar la competencia" y valoró que haya "una banca pública de desarrollo, porque la banca privada librada a sí misma no financia el largo plazo ni a las pequeñas empresas, al consumo, que es donde puede sacar las tasas de interés más altas".

En su discurso, dijo que “es positivo que el Estado participe como propietario o socio del capital privado en industrias extractivas como la forma de captar renta e incluso como proveedor de bienes y servicios en la economía, de hecho somos reacios a pensar en la privatización de la salud o la educación, por las condiciones de acceso a esos servicios. Es una forma de redistribución no monetaria del ingreso”.

En el mismo contexto, agregó que "otro mecanismo válido son las transferencias sociales, como la Asignación Universal por Hijo, políticas que han demostrado ser muy importantes para reducir la desigualdad, mejorar el nivel de vida, reducir la pobreza en esos países y mejorar la demanda de bienes de consumo popular, que a su vez es útil para la demanda de manufacturas o servicios producidos dentro del país".

También, comparó lo que está ocurriendo en las economías centrales, donde "los países desarrollados hicieron el diagnóstico equivocado y están aplicando políticas que tienden a aumentar la desigualdad, como reducción de salarios, reducción del gasto público y una búsqueda de equilibrio fiscal que debilita aún más la demanda".

El informe de la Unctad, en el marco de la crisis internacional, estima que "la economía mundial se está desacelerando desde 4,1 por ciento en 2010 a 2,7 por ciento en 2011 y que registrará un crecimiento de entre 2 y 2,5 por ciento en 2012".

En 2012, se espera que los países desarrollados crezcan en torno del 1 por ciento, como resultado de una recuperación moderada cercana al 2 por ciento en Estados Unidos y Japón y la nueva recesión en la Unión Europea.
En cambio, el crecimiento "será mayor en las economías en desarrollo, sostenido por la demanda doméstica, aunque igualmente se desacelerará y crecerá entre 4 y 5 por ciento".

Para América Latina y Caribe, se espera también un crecimiento menor al año anterior, en torno del 3,2 por ciento, ya que "el desacople de las economías en desarrollo respecto de las desarrolladas no puede ser total, y los países en desarrollo también están desacelerando", concluyó Calcagno.