La soja que nos importa a todos

Saber por qué pasa lo que está pasando con su precio no es tan importante como imaginar que puede suceder el próximo año. Cuando las principales economías del mundo no logran levantar cabeza y la de Argentina entra en franca frenada, el precio de nuestra exportación estrella se va por las nubes. Es una gran suerte pero no alcanzará para solucionar todos nuestros problemas.

Por Eduardo Mario Costamagna*

 

El mercado de la soja es tan dinámico y variable que lo que usted lea en este artículo pueda ser que no tenga nada que ver con lo que suceda mañana. Vale la pena aclararlo, no solo porque estamos leyendo esto en base a lo que ya pasó, sino porque somos muchos los que dependemos del valor de la soja en Argentina y son pocos los que entienden cómo se forman y evolucionan sus precios.

Entonces, lo primero que debemos saber es que el precio de este singular producto sube y baja mucho más seguido y en forma más notable que otras mercaderías y lo que hace oscilar los precios se conoce en la jerga de los operadores como fundamentos. Estos fundamentos pueden ser alcistas o bajistas y hacen que la soja valga más o menos en el  mercado de Chicago, plaza que influye en los otros grandes mercados del mundo, como el complejo portuario de Rosario en Argentina.

El fundamento que hizo que la soja llegará a valer 600 dólares la tonelada en Chicago y 1.700 pesos en Rosario (precios topes del jueves pasado) fue el clima, porque las principales zonas productoras de Estados Unidos están siendo castigadas por calor excesivo y falta de lluvias, que ya puede declararse como sequía. Entonces, los operadores piensan que se cosechará menos, que faltará el producto, y salen a comprar haciendo subir su precio.

Más que un pensamiento de los agentes del mercado, es una realidad. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó hace días que sigue bajando la superficie del cultivo que puede calificarse de buena a excelente a apenas la mitad del total, por los efectos del tiempo seco y caluroso. Sobre este fin de semana, también la firma Informa Economics distribuyó un paper a sus clientes alertando sobre baja en la productividad y en la producción total del maíz principalmente, y también de la soja.

Lo interesante -e inesperado- es que esto ocurre cuando todo hacía pensar que los fundamentos bajistas se impondrían en el mercado, porque se esperaba una buena cosecha y, más que nada, porque la economía de los compradores habituales está en desaceleración o en recesión. A la conocida situación de la Eurozona, con sus países miembros sin atinar con una respuesta adecuada a los graves problemas de deuda de algunos de sus países miembros, se sumaron algunos datos no muy halagüeños de la economía China (el gran comprador) y también de Estados Unidos, con la Reserva Federal reconociendo hace dos semanas atrás que la economía se recupera a un ritmo demasiado lento y sin solucionar los problemas del mercado laboral.

Argentina, que es el tercer exportador mundial de grano de soja y el primero en aceite y harina de soja, no llegará a sumar 40 millones de toneladas de producción total de la oleaginosa del ciclo 2011/12 cuando se esperaba cerca de 50 millones, por problemas de la sequía que castigó duramente -además- a la cosecha de maíz. Se espera, entonces, que esta suba internacional del precio de la soja compense en parte la menor producción esperada, en término de ingreso de genuinas divisas al país.

Ahora, cuando la economía argentina está dando muestras de cansancio y varios indicadores muestran desaceleración del crecimiento (con sectores en recesión, según algunos economistas), se ha vuelto a pensar en la "soja salvadora", en cuanto a compensar los problemas de lo que -por otra parte- era un esperado menor nivel del Producto Bruto Interno.

No es nuevo el concepto de adjudicarle al "yuyito" enormes poderes balsámicos, pero resulta claro que en esta oportunidad no alcanzará, a pesar de que también a nosotros nos gustaría que zafemos con los sojadólares. Pero, lo más coherente sería desear que la economía arregle sus defectos estructurales y las cuentas públicas vuelvan a sólidos equilibrios, con la suma de la soja pero no esperando todo del producto. No alcanza.

Hace un par de semanas atrás, en el programa Economía & Empresas (Radio Mon), el presidente de la empresa pergaminense Rizobacter, Ricardo Yapur, hablaba claramente de un negocio de la soja que, a pesar de los reclamos del campo, se mantenía como rentable, separándola del resto de la economía. Es por eso que en la compañía de microbiología agrícola no esperan una caída en las ventas en la segunda mitad de este año, aun reconociendo la baja de las demás variables.

Además de establecer claramente caminos distintos para la soja y para el resto de la economía, Yapur dejó entrever lo que se venía. Cuando nos dijo esto, la soja en Rosario apenas llegaba a 1.500.

Al cierre de la semana y a pesar la esperada toma de ganancias en Chicago, el fundamento bajista de la sequía ha dejado señales de no terminar todavía. Por lo pronto, en Rosario hubo menos operaciones que en los días precedentes, con la soja perdiendo solo 10 pesos para quedar a 1.690 pesos la tonelada para las fábricas con descarga, mientras que las ofertas en el forward quedaron en 315 dólares la tonelada para mayo de 2013.

Cuánto valdrá la soja pasado mañana martes, ya que el lunes es feriado nacional por el Día de la Independencia Argentina? Nadie lo sabe. Puede bajar? Siempre tiene altibajos. El precio se mantendrá en niveles altos? Es muy probable, como están dadas las cosas.

La invitación para Argentina es pensar en la próxima campaña de soja, que seguramente tendrá un área sembrada récord. Si el clima acompaña nos desquitamos todos en el ciclo 2012/2013. Entonces habrá producción por encima de  50 millones de toneladas, seguro. El productor gana, el país respira, el gobierno contento.

Con stocks que quedarán seguramente muy menguados y una demanda constante no puede esperarse otra cosa que buenos precios para la próxima campaña de soja. Aquí conviene leer nuevamente la primera frase de este artículo. En un mundo tan diverso como intercomunicado, todo puede suceder.

Y el anhelo sería que finalmente Argentina acertara en implementar políticas que alienten la producción agropecuaria en general, dicho así porque la soja parece alentarse sola y "a pesar de todo". Si pudiéramos encarar un camino de crecimiento sustentable que no sea interrumpido por falta de políticas y malas políticas, nuestro país no solamente se "salvaría" sino que pasaría al frente. Parece hasta innecesario, pero conviene recordar aquí que, si bien la soja es la prima donna,  todos nuestros productos tienen más o menos una demanda sostenida y buenos precios.

*Director de www.economiayempresas.com.ar

Publicado en Diario La Opinión de Pergamino 8/7/2012