Cómo hará Scioli para apagar el incendio fiscal y conseguir la presidencia en 2015

Un disparador de puntas y temas que ayuda a entender el entramado político entre Scioli y su equipo y con la presidenta de la Nación. La escalada a la cima presidencial dejará algunas bajas en el camino. Pero lo inmediato es la situación fiscal nacional.

Por Julia A. Luzuriaga*

 

 

La relación entre los gobernantes bonaerenses, y a su vez, el trato entre la Casa Rosada y la provincia parece tan maltrecha y delicada como lo está Buenos Aires en lo financiero.

“La presidente quiere que se sepa cuanto piensa del mandatario provincial sin tener ella que pagar un precio insoportable.La estrategia del gobierno nacional es demasiado clara como para equivocarse. El trabajo sucio a expensas de Scioli no lo hará nunca Cristina Fernández. Esa labor deben cumplirla sus escuderos emblemáticos —Amado Boudou, Carlos Kunkel, Aníbal Fernández, Julián Domínguez y Juan Manuel Abal Medina, como los desconocidos que, inmediatamente después de pronunciarse, serán destratados por los mismos que los impulsaron a levantar la voz”, expresan Vicente Massot y Agustín Monteverde en su nuevo análisis político y económico.

Tras la conferencia de prensa que brindó el gobernador bonaerense, Daniel Scioli (sin la compañía de su vice, Gabriel Mariotto, quien al parecer no se presentó porque sólo fue convocado "el equipo ejecutivo para asegurar que el 70 por ciento de los empleados públicos cobrará el aguinaldo en término y el resto, en cuatro pagos, aprovechó para remarcar que en su administración se analizan alternativas para superar la grave situación económica que afronta la provincia, y asimismo negó que existiera un conflicto político con la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, y desmintió que la mandataria le pidiera su destitución como trascendió desde el kirchnerismo.

Scioli se refirió así a las palabras del intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, quien durante un encuentro con funcionarios de su distrito afirmó que Cristina pidió que el gobernador "se vaya" y deje su cargo. "No tengo ninguna duda de que ella jamás se refirió a mí persona en esos puntos. Confío en lo que hablo con ella, no en lo que hablen terceros que fueron totalmente descalificados", respondió el gobernador.

Además del incendio que atraviesa actualmente la provincia de Buenos Aires en lo económico y las cuentas fiscales que al parecer, no cierran, está la contienda electoral con miras a 2015. En este contexto entra en juego el cruce entre Cristina Fernández y su séquito y Daniel Scioli y los pocos aliados que le quedan, inclusive desde dentro de su gabinete, ya que no hace falta recordar la enemistad inicial que se genera con su compañero de trabajo, el vicegobernador, Gabriel Mariotto.

En este sentido, “sostener que había dialogado con la presidente y que entre ellos no existían cuentas pendientes, podrá parecerle a muchos una muestra de ingenuidad o de servilismo inconcebible. Pero Scioli va a resistir los embates, que sabe de dónde vienen, sin enfrentar al kirchnerismo a suerte y verdad. Pondrá su mejor cara de póker; repetirá los mismos slogans sin demasiada substancia que le han dado rédito en todos estos años; se hará por momentos el distraído, y no dejará dudas de que su proyecto presidencialista sólo levantará vuelo si el de Cristina capota”, sostienen los analistas Massot y Monteverde.

Respecto de quienes lo quieren ver fuera de la gobernación a Scioli, hay muchos, por esa razón el gobernador muchas cartas para jugar no tiene, salvo su excelente vínculo con la gente. “Necesita, por supuesto, tiempo y —sobretodo— requiere del auxilio financiero del tesoro nacional. Unos pocos datos bastarán para entender la gravedad de su situación: aun si Cristina Fernández hubiera honrado su promesa de remitirle los casi $ 3000 MM para pagar sueldos y medios aguinaldos en la provincia, en septiembre y en diciembre las arcas bonaerenses volverían a tener un faltante de caja similar al de ahora”, resaltan Massot y Monteverde.

Para los analistas, hay tres pilares sobre los cuales se sustenta la sociedad argentina, lo que ayuda a entender de algún modo, cómo se mueven, deciden y votan los argentinos: 1) la relación costo de vida / salario; 2) el nivel de empleo, y 3) la existencia de líneas de crédito para comprar televisores, plasmas, pasajes y autos. “Pues bien, los dos primeros comienzan a hacer ruido y no sería de extrañar que en el semestre que acaba de iniciarse, el desempleo aumente de manera significativa y la inflación sea superior, para determinados sectores sociales, a los aumentos en los sueldos de bolsillo que perciben sus integrantes”, denuncian Massot y Monteverde.

Es sabido que soluciones mágicas no existen, y así como están las cuentas fiscales, el color es rojo por donde se lo mire. Por eso Scioli estudió en su momento la utilización de activos financieros del Banco Provincia para cumplir con el pago de los aguinaldos y hasta negociar con la Legislatura local para enviar un proyecto que declare la emergencia económica, iniciativa que finalmente hizo agua por todos los costados cuando el propio Scioli decidió dar marcha atrás y no impulsar la norma que preveía recortes presupuestarios.

"En caso de enviar un proyecto de Ley, será para adherir a la Ley de Emergencia Económica y Financiera nacional que se prorrogó en diciembre de 2011", sostuvo el funcionario en su rueda de prensa. De ese modo aclaró que la Provincia desistió con la idea de enviar su propia ley de Emergencia e intentará adherirse a una norma de alcance nacional que prevé herramientas para enfrentar la crisis financiera.

Tras la lectura de esta nota, seguramente le queden varios interrogantes sin respuesta, los mismos que desde este lado se plantean, no sólo Massot y Monteverde cuando exponen esta situación, sino toda la sociedad argentina: ¿Cómo se podrán salvar fiscalmente las provincias que atraviesan déficit? ¿Qué planes ejecutarán sus conductores, los elegidos del pueblo? ¿Sería exagerado afirmar que la guerra entre la presidente y el gobernador es la punta de un gigantesco iceberg? “Es posible que lo sea, pero para encarar la re-reelección que busca Cristina Fernández se necesita gerenciar la escasez actual con eficiencia”, sostienen los analistas. Y aunque logre sacar a Scioli de la esfera actual de poder, no se puede tapar con un dedo ese inmenso cráter que está dejando la crisis económica y social del país.
* Locutora, Productora y Lic. en Comunicación Social
Publicado originalmente en agrositio.com