Nacen más bebes por cesárea cuando más rico es el país

Hay una relación entre el poder adquisitivo de una población y la cantidad de operaciones cesáreas que se practican: los países de altos y medianos ingresos se realizan más cesáreas que en aquéllos de ingresos bajos y medianos, según estudios de especialistas de la Organización Mundial de la Salud.

Una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que abarcó el estudio de 137 países -incluida la Argentina- revela que, mientras en los más ricos hay exceso de intervención que implica costos innecesarios, en los más pobres ni siquiera se llega el mínimo recomendado del 10 por ciento de los partos.

Según publica la Agencia CyTA del Instituto Leloir, los países de altos y medianos ingresos, como la Argentina, realizan más cesáreas del máximo de 15 por ciento que recomienda la OMS, lo que implica un gasto injustificado anual que ronda los 2,3 mil millones de dólares.

"En cambio -agrega- hay 55 países que ni siquiera llegan a una proporción del 10 por ciento de cesáreas, lo que revela una inequidad en el acceso a esta intervención".

En lo que respecta a la Argentina específicamente, la cuestión parece ser más notable todavía. Entre 2005 y 2007 otro estudio sobre el particular de la OMS en 54 países, reveló que en Argentina "uno de cada dos bebés nace por cesárea" en las clínicas privadas, mientras que si se toma el total de los nosocomios "el 35 por ciento de los nacimientos del país se produce por es misma vía", según publicó el diario Clarín de Buenos Aires consultando al investigador principal de la estadística.

Los datos de este año contenidos en www.agenciacyta.org.ar surgen de un estudio realizado sobre 137 países, publicado en The American Journal of Obstetrics and Gynecology y realizado por investigadores del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (Iecs), con sede en Buenos Aires, y de la OMS. Para obtener los índices de cesáreas, la bioestadística del Iecs, Luz Gibbons, y los coautores efectuaron una extensa revisión sistemática de fuentes tales como la OMS, ministerios de salud, publicaciones científicas y encuestas publicadas.

La OMS establece que " en condiciones de normalidad un sistema sanitario requiere cesáreas para atender entre un 10 y un 15 por ciento de los embarazos, pero aquí en la Argentina entre el sector público y en algunas clínicas privadas estamos entre el 30 y el 70%", indicó la secretaria general de la Asociación Obstétrica Metropolitana (AOM), Susana Rodríguez, al sitio infobae.com en un artículo que ese medio publicó hace dos años.

Pero volviendo a la publicación de la Fundación Leloir “el estudio evidencia que, por un lado, algunos países de bajos y medianos ingresos deberían mejorar su acceso a la cesáreas para los casos en que son realmente necesarias”, según dos de los autores, el médico Fernando Althabe, director del Departamento de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del IECS, y José Belizán, médico obstetra e investigador senior de la misma institución.

“Por otro lado, en países de altos ingresos y en algunos de medianos, como la Argentina, hay un uso desmedido de este procedimiento quirúrgico. Este exceso es peligroso porque puede significar un aumento de las consecuencias negativas de la cesárea por encima de sus beneficios”, agregan.

Para los expertos, el uso racional de las cesáreas se traduciría en un ahorro de recursos financieros entre los países de altos ingresos y de algunos de medianos ingresos, los cuales podrían destinarse a países pobres. “Uno de los caminos para lograr este objetivo sería comprometer en forma gradual a las asociaciones profesionales de médicos, a organizaciones de cuidado de la salud, al público general y a las autoridades de los países ricos”, concluyen los investigadores.

Resulta obvio decir, finalmente, que esto también es campo de la economía, en donde juega un papel preponderante la oferta que ofrece sus servicios "según la cara del cliente", pero también la demanda (los pacientes) que, poder adquisitivo mediante, se conducen por necesidades de salud pero también por emulación y por moda. Finalmente, como recomiendan los investigadores, el poder público debería implementar políticas que desalienten ciertas prácticas y favorezcan otras en lo que es otro caso de mejor asignación de recursos.

Queda para pensar cuántos recursos se estarán desperdiciando en el amplísimo campo de la salud, especialmente en el ámbito público, cuando casi crónicamente faltan fondos para atender satisfactoriamente a los más necesitados y de menor ingreso.