Cambios en el gobierno para dos años distintos

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La presidenta retomó funciones después de su licencia por salud, con cambios en su gabinete de ministros que ratifican el rumbo de de su gobierno. Lejos de los cambios que reclama la oposición a una administración que consideran derrotada después de las recientes elecciones legislativas. Pero más interesante que conocer lo que quiera hacer el gobierno hasta 2015, es entrever lo que "pueda" hacer con menor margen de maniobra y variables económicas en deterioro.

Por Eduardo Mario Costamagna*

 

Los cambios en el gabinete anunciados este lunes 18 por Cristina Fernández, más que una indudable ratificación de políticas, debiera analizarse también sin soslayar el estado de salud de la presidenta de la Nación, aun habiendo retomado sus funciones después de 48 días de reposo postoperatorio.

Es por eso que se puede ver el cambio en el gabinete como una etapa de mayor delegación de funciones, como no se conocieron en los años anteriores y no existió prácticamente en los años en que gobernó Néstor Kirchner. Claro que esta es una hipótesis más de un estilo de gobierno sobre el cual es muy difícil anticipar movimientos.

Mientras que Hernán Lorenzino se concentrará más en lo que venía consumiendo casi todo su tiempo, la negociación de la deuda, el economista Axel Kicillof ocupará el Ministerio de Economía, del cual era ya un importante operador y con su llegada se habla de reafirmación de lo que se llama "el modelo" por parte de este defensor a ultranza del intervencionismo, en un mundo donde ya no se discute tanto si el Estado debe estar mucho, poco o nada presente en la economía, sino que lo haga con éxito.

Los premios y castigos pos eleccionarios parecen verse en los cambios de la Jefatura de Gabinete y en el Ministerio de Agricultura. El hasta ahora gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, y quien estaba al frente del Inta, Carlos Casamiquela, reemplazarán a Juan Abal Medina y a Norberto Yauhar, respectivamente.

Estos dos hombres y Mercedes Marcó del Pont, reemplazada en la conducción del Banco Central por Juan Carlos Fábrega, son lo que aparecen ahora como "desempleados" del gobierno nacional.

Si bien en las primeras horas del cambio diversos analistas políticos evaluaban al nuevo ministro de Agricultura como un hombre de formación técnica, ya que es ingeniero agrónomo, no debería esta condición verse a priori como un punto a favor del campo. Quienes siguen su accionar y su discurso como funcionario no ven nada que pueda marcar un desvío de la línea del "modelo".

No obstante, como permanentemente se esgrime desde las entidades de la producción primaria, siempre es mejor un ministro que "entienda de qué se habla" cuando el campo expone sus problemas, es de esperar que haya una relación más aceitada y con más profundidad de diálogo con Carlos Casamiquela que la que existía con un ahora devaluado políticamente Norberto Yauhar.

En definitiva, la señal es que finalmente la Administración Cristina K. no se apartará de lo que se considera un camino heterodoxo de gobierno de aquí hasta las presidenciales de 2015, con problemas económicos acuciantes, como la inflación, salida de capitales, falta de inversión, devaluación del peso, deterioro del mercado laboral y de otras variables fundamentales, como la balanza comercial y fiscal.

También hay que tener en cuenta que los que esperaban cambios al considerar al gobierno derrotado en las elecciones se ven ahora frustrados. No cabe aquí analizar si fue o no una derrota, pero es interesante pensar qué es lo que se puede esperar que haga determinado gobierno, después de un resultado eleccionario. O si prefiere qué puede o no puede hacer.

El gobierno ha comenzado a mostrar con los cambios en el gabinete una ratificación y reafirmación del rumbo.
Para ver realmente que pueda pasar hay que esperar. La realidad será un camino posible (lo que se pueda hacer) y equidistante tanto de otra gran crisis como de la bonanza del crecimiento constante.

 

 

*Director de www.economiayempresas.com.ar
Publicado el 19/11/2013