Hay que ser serios y eficientes para controlar la inflación

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Una intención que no puede menos que aplaudirse y debería involucrarnos a todos, inclusive a los consumidores, en un país que le gusta que haya inflación, pero cuando los precios se descontrolan reaparecen los mismos viejos problemas de siempre. En definitiva, tampoco en esto somos eficientes.
Por Eduardo Mario Costamagna*

 

El ministro de Interior, Florencio Randazzo, dijo el domingo que "lo que hay que discutir seriamente en Argentina entre oficialismo y la oposición es cómo resolvermos el tema de los precios, es un tema histórico, no de este gobierno, es un tema recurrente", con lo que no aportó ninguna novedad salvo preparar el terreno al equipo de Economía que en estos días produciría alguna novedad al respecto.

Pero luego Randazzo expresó que "siempre hay sectores que han influido en los precios" y hay que "ver en las cadenas de intermediacion los márgenes de ganancias", lo que también es algo sabido pero que no se lo dice tanto.

La suba descontrolada de precios, inflación, es un mal con características especiales en Argentina, donde no es uno, ni tampoco dos o tres, sino varios los motivos que la provocan, empezando con el hecho de que, a todos, nos gusta la inflación, aunque cueste reconocerlo o se admita cuando es demasiado tarde.

Baste mencionar que, primero que nadie, al que le gusta la inflación es al gobierno (mejor: gobiernos) que de esa manera licúa las deudas de lo que ha sido siempre un creciente e incontrolable gasto público. Solo hay que ver la historia de los últimos 40 años.

Utilizando las mismas palabras del ministro del Interior, habría que discutir seriamente en Argentina por qué siempre el Estado, ahora también, termina gastando más de lo que recauda y emitiendo dinero y alimentando el proceso inflacionario como la nafta al fuego y haciendo crecer la desconfianza del público que no puede guardar su propia moneda y recurre al dólar.

Pero como no se puede caer en la simpleza de que la emisión de moneda es el único motivo de la inflación, especialmente en Argentina, habría que ver también los márgenes de la intermediación como dijo Randazzo, que para explicarlo mejor debería haber recurrido a la tablita elaborado por Confederaciones Rurales Argentinas donde muestra cruda y sencillamente lo que cobra un productor de tomates, para dar un ejemplo, y lo que termina pagando el ama de casa. Para algunos productos, la diferencia de precio entre el origen y la mesa es de alrededor de mil por ciento.

Y para no quedarnos afuera, la inflación es en parte culpa de nosotros los consumidores que cuando sube algún producto en forma desproporcionada, nos vamos rápidamente a comprar dos o tres pensando que con esa actitud estamos ganando.

Para sintetizar, pareciera ser que la inflación es un problema estructural y de conducta, aunque sin darle más vueltas y enumerar otras causas hay que reconocer que en esto también somos ineficientes.

Asi que bienvenida la convocatoria a la seriedad para solucionar la inflación por parte de Randazzo. Veremos si somos serios o seguimos jugando con la inflación que, un poquito, nos gusta.

*Director de www.economiayempresas.com.ar
Publicado el 3/12/2013