Evitar el fuerte impacto de las inundaciones

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El tema de las inundaciones debe contextualizarse como un costado tan antipático como inexorable de la improvisación como consecuencia del atraso en la infraestructura necesaria, como fruto -a su vez- de nuestro subdesarrollo.

Urbanización que literalmente tapa desagues, obras que no se hicieron por desidia, obras que no se pueden hacer por falta de presupuesto, a lo que suele sumarse acciones para paliar consecuencias de las inundaciones que son ilegales (sin el permiso correspondiente), las hay también legales pero que no deberían haberse hecho y también las que son meros paliativos que solucionan el problema de algunos al tiempo que agravan los de otros.

Los problemas en la Laguna La Picasa o en el sistema de Las Encadenadas, tan crónicos como los de la cuenca del Río Salado en nuestra provincia, son una fuente inagotable de ejemplos del atraso en que caímos después de muchos años de inacción, improvisación o directamente negligencia.

Para citar un caso de actualidad, el diario El Día de La Plata publicó en su edición en línea de este viernes que los intendentes de los partidos de Rivadavia, Carlos Tejedor y Trenque Lauquen denunciaron penalmente a las autoridades de Hidráulica de la Provincia, por considerar que se atentó contra la seguridad pública al disponer el corte de la Ruta 33 para hacer drenar el agua que inunda a General Villegas y que ahora se transforma en una amenaza para los partidos denunciantes. No hace mucho, se escuchó un reclamo viejo de la provincia de Santa Fé acusando a Córdoba de tirarles el agua.

La naturaleza cada tanto nos muestra su lado catastrófico como una forma de advertencia a la prepotencia del ser humano que se cree superior, que debería entenderse como una lección para nuestros comportamientos futuros.

En nuestra pampa húmeda el agua sigue corriendo y abriéndose paso y es probable que -simplemente- estemos entrando en un ciclo húmedo de varias décadas, sin pensar en preocupaciones mayores como el tan discutido calentamiento global.

Evitar que precipitaciones fuera de lo normal y en corto tiempo provoquen cuantiosas pérdidas materiales, es algo que debería ser simple, si la sociedad argentina no fuera tan improvisada y supiera ordenar adecuadamente sus prioridades.

Como la lluvia seguirá cayendo, gracias a Dios, es hora de comenzar con los trabajos que nos permitan convivir con la naturaleza con un riesgo más limitado.

Publicado el lunes 17/4/2017