Corregir el déficit fiscal es una cuestión de tiempo y prudencia

DujovneAbr17

La herencia constante del excesivo gasto público en las últimas décadas hace cada vez más difícil su corrección. Que el ministro Dujovne festeje reducción interanual del déficit cuando aun es muy grande, lo refleja. La realidad parece indicar que lo importante es mantener la tendencia. Mantener el gasto público fijo en términos reales, aun con aumentos por inflación, será un gasto cada vez más chico en término del PBI, si la economía crece aunque sea discretamente. 

 

Dada la persistencia de datos negativos de la economía, los argentinos nos estamos acostumbrando a aceptar como normales descripciones tales como "se desacelera la caída en la construcción", "el mes con menos baja de la economía en el último año",  "la menor caída de la industria desde tal mes de tal año" y otras por el estilo, que no son ni malas ni buenas, son la realidad.

En el caso del déficit fiscal, a falta de su eliminación, resulta prudente esta descripción minuciosa de indicios positivos, ejercicio con que se ufanan principalmente los miembros del gabinete de Gobierno, como corresponde.

Es que una lectura rápida de nuestra economía de las últimas 4 o 5 décadas, nos revela que el déficit fiscal, simplificado como gastar más de lo que se recauda, más que una herencia pesada -como declara a los cuatro vientos la Administración Macri- es una herencia constante, por no decir crónica, surgida de algún testamento desquiciado, cuyos derechohabientes somos todos los argentinos, o casi todos.

He aquí que todos -si nos preguntan- decimos que es malo el nivel del gasto público pero, al mismo tiempo y según parece, nadie quiere que haya ajuste. Tan irónico como la humorada que retrata a esa persona que desde alguna esquina cómoda de su statu quo económico personal, conseguido gracias al desquicio, proclama con fervor que deben "cortarse todos los privilegios de este país, pero a mi dejame tranquilo".

La alusión nos parece válida para pedir algo de prudencia al exigir al gobierno actual resultados más concretos en la baja del déficit, tanto desde la oposición como de algunos partidarios y también de economistas enrolados en la perfección de números inviables en una nación tan notablemente imperfecta, en aspectos como el que nos ocupa.

Además, parece bastante claro, aun reconociendo las "mala praxis" de gobierno, que resolver los problemas macro económicos de la Argentina cada vez se hará una tarea más difícil que exigirá algunos intangibles no muy habituales en nuestra sociedad, tales como prudencia, persistencia, sostenibilidad y tiempo.

Puesto en ese contexto, el anuncio de este jueves del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, de la baja de un déficit fiscal primario, que todavía es muy alto, merece observarse con atención, no solo con esperanza sino en el sentido de ver si se puede consolidar una tendencia firme que nos lleve a solucionar el problema en 4 o 5 años más.

En el primer cuarto de este año, el déficit fiscal primario argentino fue de 41.344 millones de pesos, equivalente a unos 2.700 millones de dólares, que resultó menor al que tuvimos en el mismo período del año pasado, que fue de 45.914 millones.

Solo en marzo, el déficit primario fue de 18.184 millones de pesos, mientras que el rojo financiero, el que resulta de sumarle los pagos de intereses de la deuda pública, ascendió a 35.081 millones, según el Indec.

Nicolás Dujovne, que llegó a ese puesto recién en enero de este año y su principal misión fue y es la de "domar" el déficit, dijo que para este primer trimestre "la meta era de 58.500 millones de pesos de déficit, con lo cual hemos sobrecumplido en 17.156 millones, es decir en 0,2% del Producto Bruto Interno".

También aludió el ministro de Hacienda al crecimiento y se declaro "convencido de que la economía sigue creciendo, que la tasa de crecimiento se está acelerando levemente en el primer trimestre respecto de lo que vimos en el cuarto, y que ya en el segundo trimestre del año además vamos a ver una tasa de crecimiento todavía mucho más alta".

Que Dujovne haya dicho que la economía "sigue creciendo" cuando la sensación de la mayoría de la población es de que no comenzó a crecer, es algo que parece descolgado de las expectativas de mucha gente, pero no del tema del déficit fiscal. Si los dichosos "brotes verdes" se consolidan en crecimiento sostenido aunque sea modesto, menos déficit habrá como porcentaje del producto. Dicho de otra forma, si se mantiene el gasto constante y hay crecimiento el gasto bajará.

Hay también algún condimento de "contabilidad creativa" para adelgazar números, como "patear" gastos al año próximo, como así también otras medidas que podrían tomarse para bajar el gasto, pero eso es tarea de la ciencia económica.

Pero vale insistir en la prudencia y paciencia respecto al gasto público porque como el juego de los palitos chinos, cuando uno toca algún elemento se desmoronan lon demás. El déficit, el gasto por encima de los recursos, es la madre de los problemas argentinos. Pero hace mucho tiempo que vive con nosotros.

Cuando en la conferencia de prensa el ministro Dujovne dijo también que "esto es simplemente el inicio de un programa fiscal de largo aliento, en el cual queremos ser muy prudentes, manejarnos de manera muy cautelosa con el gasto público", estuvo transmitiendo la realidad. La prudencia es una cualidad que resalta en momentos de crisis. Que se cumpla lo dicho es una esperanza.

Publicado el domingo 30/4/2017