Y si todo sigue igual después de las elecciones?

SiNadaCambia

No quedan dudas que el gradualismo gana aceptación en una Argentina donde todos queremos cambios pero que no duelan mucho. La cuestión sería, entonces, cuál es el "grado de gradualismo" aceptable para que la economía del país crezca de manera sustentable. Como el déficit fiscal es la "madre de los problemas" resulta interesante el planteo que hace Economía & Regiones sobre las encrucijadas del gobierno de Cambiemos, para atisbar qué cambiará después de las elecciones. Advertencia: el resultado de este ejercicio puede llegar a ser decepcionante y no se recomienda la lectura a quienes no deseen pensar más allá del corto plazo.

 

A pesar de un resultado favorable en las elecciones interpretado "como un aval hacia el actual programa económico", no cabría esperar grandes cambios, ya que el gobierno "no se muestra dispuesto a aplicar reformas de fondo, sobre todo en la esfera fiscal que es donde más se las necesita", afirma Economía & Regiones (E&R).

El reciente acuerdo entre Nación y los gobernadores, agrega la consultora, es una muestra de "gradualismo fiscal", ya que el gasto público y la presión tributaria "no se reducen sino que se congelan contra la inflación".

Por eso, en su último semanario, esbozan la definición de que la Administración Macri "apuesta a la licuación vía crecimiento", también a nivel nacional, con lo que sería lo más prudente descontar que el presupuesto del próximo año se presente "sin cirujía" en el gasto y una reforma tributaria "que no baja la presión tributaria", sino que podría simplificar algo el sistema.

Después de planteado ese marco, a renglón seguido, Economía & Regiones dice que "si todos los astros se alinean, todo sale bien y por arte de magia el PBI crece en forma sostenida a un ritmo de 3% anual todos los años, el gasto público y la presión tributaria convergerían a los niveles de la región recién en 2026/2027; es decir hacia el final de un supuesto tercer mandato de Cambiemos".

Mientras en esta etapa de la lectura tratamos de imaginar un escenario de aquí a diez años, y con el mismo partido en el gobierno, los técnicos de E&R nos ahorran del ejercicio al que no estamos acostumbrados, ya que, a párrafo seguido "piensan" que "sin reformas estructurales de fondo que achiquen el tamaño del Estado, bajen el gasto reduciendo el déficit fiscal y la presión tributaria, es muy poco probable que se crezca al 3% anual en forma sostenida. Por el contrario, descontamos una película con tasas de expansión promedio más moderadas".

"Ergo, pensamos que es poco probable que haya una licuación significativa vía crecimiento; ni del gasto, ni de la presión tributaria, -se afirma en el artículo publicado el viernes 25 de agosto-. Y teniendo en cuenta que nuestro gasto público (presión tributaria) es 15 (11) p.p. del PBI mayor que en la región y considerando que, además, tenemos las peores regulaciones laborales y comerciales, en E&R tampoco esperamos un salto importante ni de la inversión, ni de la inversión extranjera directa."

Entonces, de acuerdo a la consulta que dirige el economista Diego Giacomini, tenemos que:

- El gobierno seguirá dependiendo del endeudamiento externo para financiar su déficit fiscal y el déficit de cuenta       corriente de la balanza de pagos de nuestra economía durante 2018/2019.

- El déficit fiscal primario bajará, pero será compensado (si todo sale “bien”) por la suba de la carga de intereses.

- En este escenario, en el mejor de los casos habría que descontar que el déficit fiscal de Nación (con intereses) bajara en torno a 5,8% hacia final de 2019, nivel similar al que se tenía hacia finales de 2015.

- Esta dependencia del ahorro internacional obliga a tener a tener una balanza de pagos “abierta”.

Para los que no nos quede bien claro, recuerdan luego que "en pocas palabras, las firmas y los agentes económicos en general no deberían esperar que el peso del Estado sobre sus espaldas disminuyera en forma significativa. No habría que descontar baja significativa ni del gasto, ni de la presión tributaria, ni del déficit".

Pero, como una vez que nos queda claro, podría ocurrir que se necesitara más explicaciones, van tres párrafos más (sic) del semanario económico de E&R:

- El peso de la deuda continuaría aumentando, pero como contrapartida se podrían girar sin dificultad al exterior dividendos, pagar royalties, intereses y/o importar. Obviamente, se podrá seguir comprando divisas extranjeras gracias al financiamiento externo. Es decir, la clave de todo sigue siendo el endeudamiento. En este contexto, la deuda seguirá entrando por la cuenta capital y financiera, y el déficit proseguirá a la orden del día tanto en la balanza comercial como en la cuenta corriente; respectivamente. La inflación tenderá a ganarle al dólar y el tipo de cambio real presentará tendencia apreciadora.

- Sin embargo, no hay que descartar que en algún momento vuelva a pasar lo de ahora y los meses anteriores, en los cuales emergen volatilidades coyunturales y puntuales y el dólar le vuelve a ganar por “un rato” a la inflación; para luego volver a perder. El mundo está muy líquido y se descuenta suba parsimoniosa de tasas, lo cual asegura que seguirá habiendo financiamiento disponible para todo 2018, lo cual reduce la probabilidad que el PBI se contraiga en 2018.

- Es decir, tener crédito internacional durante el próximo año nos sacaría del ciclo político en el cual estamos sumergidos hace cinco años, en el cual los años electorales impares (2013; 2105 y 2017) hay un rebote del nivel de actividad, pero con ajuste macro y caída del PBI en el año para siguiente (2014 y 2016).

Pero luego, en una especie de parábola de la "frazada corta" argentina, E&R agrega que " paradójicamente, este contexto internacional reduce los incentivos a aplicar reformas de fondo y comenzar a resolver la madre de todos los problemas, que es lo fiscal. En pocas palabras, el endeudamiento nos evita caer, pero no nos incentiva a hacer lo que hay que hacer para tener chances de crecer en serio, ergo seguiremos creciendo “poco”, manteniendo un Estado muy grande, pagando elevados impuestos, pero podremos importar, pagar royalties y girar dividendos mientras nos sigan financiando. Todo depende de cuento dure el financiamiento".

Finalmente, una conclusión para nuestro artículo solamente. El informe de E&R es más extenso, detallado y respaldado con más números, tablas y gráficos. Luego de plantear que "si no hay reformas de fondo en 2018, menos las habrá en 2019 que es un año de elecciones presidenciales", teoriza que "es probable que el financiamiento siga llegando si no median cambios drásticos en el escenario internacional".

Pero si ocurre lo contrario, es decir "si se cortara el financiamiento", E&R afirma que "sería probable que nuestra economía enfrentara algún revolcón macroeconómico".

Hay que reconocer que el planteo de este equipo de economistas es serio y preocupa. Pero si de su análisis y comprensión deviene algo de angustia y miedo, esto se puede evitar. No cometa la "imprudencia" de pensar más allá del corto plazo.

Publicado el 26/8/2017