Cooperativas Agropecuarias Argentinas

Con el agregado al título: "Nueva Generación de Cooperativas", el autor de este trabajo que reproducimos textualmente nos induce no solo a conocer de qué se trata ese renacer de las cooperativas agrarias, sino también a conocer, en forma ordenada y didáctica, la foto actual de las mismas, cómo se ubican entre el productor y la góndola y el nuevo desafío del agregado de valor en origen, entre otros aspectos.

El autor es el Licenciado Eduardo Fontenla, director del Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo, a quien le agradecemos esta investigación para publicar en nuestro sitio, que nos dejó al disertar en una reciente jornada de Agricultores Federados Argentinos, Centro Primario Pergamino.

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Marco de referencia y enfoque conceptual:

La empresa cooperativa agropecuaria es un método de organización socio-económica para la defensa y el desarrollo del patrimonio y de la producción de sus asociados, que les permite mejorar la competitividad en los mercados.

Es indispensable para el pequeño y mediano productor porque les brinda mejor posicionamiento, escala y poder de negociación en los mercados que individualmente no poseen, junto a la posibilidad de agregar valor e industrializar en origen las materias primas, generar trabajo digno e incorporar de lleno y desde el origen las cuestiones de salud ambiental.

Es decir, permite sumar fuerzas para generar condiciones favorables para que los productores chicos y medianos puedan aumentar la producción y funcionar en el mercado en mejores condiciones. La cooperativa agropecuaria es una empresa de empresas, que permite funcionar en condiciones de grandes en el mercado, a los productores de dimensiones chicas y medianas.

La organización cooperativa agropecuaria busca avanzar en los eslabones de la cadena agroalimentaria para llegar lo más cerca del consumidor y pasar de ser un proveedor competitivo de materias primas a ser un proveedor de alimentos, mejorando su posición en la cadena y eslabonamiento agroindustrial. En este sentido, en el lanzamiento del Plan Estratégico Agroalimentario (PEA), el 5 de septiembre de 2001, la presidenta Cristina Fernández, expreso: “…el cooperativismo debe ser uno de los instrumentos más valiosos para que los productores participen en la cadena y obtengan mejores precios…”, en consonancia con la idea de “industrializar la ruralidad”, “industrializar el interior” y avanzar en un proceso de desprimarización de la producción nacional.

Los productores agropecuarios constituyen la base del sistema. Las cooperativas de primer grado que los asocian social y económicamente, brindan fundamentalmente servicios de acopio, almacenaje, acondicionamiento, comercialización, producción, transporte de cereales y oleaginosos, fábrica de productos balanceados, remates feria de hacienda en mercados concentradores y “a distancia” transmitidos en vivo y en directo por televisión; inseminación, fábricas de productos veterinarios, distribución de combustibles e insumos a campo, como el soporte operativo, comercial, logístico, técnico y financiero.

Permiten transferir tecnologías apropiadas, monitoreo de cultivos, producción de granos en forma asociativa conjunta entre asociados y la cooperativa de distintas formas, clasificación, multiplicación y procesamiento de semillas de calidad, viveros, evaluación de las semillas multiplicadas, generación, evaluación y divulgación de nuevas tecnologías, logística para fertilización, carga para silo-bolsa.
También, mejoran el poder adquisitivo de los pequeños y medianos productores para infraestructura y fomentan la utilización de herramientas de cobertura en el mercado a término y de opciones.

Realizan prácticas que respetan y minimizan los impactos ambientales, por ejemplo, utilizan agroquímicos banda verde y banda azul para el mantenimiento preventivo de los grano almacenados, la prohibición de aplicar agroquímicos durante la carga de camiones y el monitoreo de aire en la plantas de almacenaje, secado y acondicionamiento de cereales y oleaginosos.

A su vez las entidades de 2do. grado proporcionan representación institucional y brindan agregado de valor a la producción, acceso a nuevas tecnologías, servicios de comercialización en mercados internos y de exportación eliminando barreras y mejorando el acceso a nuevos mercados, logística en puertos, asistencia técnica, asesoramiento especializado y servicios de auditoría externa.

En Argentina como entidad de 3er. grado de representación política, gremial- empresaria del cooperativismo agropecuario, el 18 de septiembre de 1956, se conformó la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Coop. Ltda. (Coninagro)

En este modelo organizacional debemos tener presente que la fuerza viene desde la base y que los distintos niveles de organización e integración deben tener equilibrio y por ende garantizar una distribución equitativa de los excedentes, contribuyendo a un desarrollo equilibrado en todas las regiones y pueblos de país.

Radiografía de las cooperativas agropecuarias

Según datos del Instituto Nacional de Economía Social y Asociativismo (INAES) El año 2008, había en la Argentina 798 cooperativas agropecuarias, que representan el 9,1 % de total de cooperativa de Argentina. Los productores asociados son 112.000.

Aproximadamente las 800 cooperativas agropecuarias registradas en todo el país, con aproximadamente 112.000 asociados, representan el 25,8% de un universo de 3.865 cooperativas censadas. De aquellas, el 43% participan de la vida socioeconómica del país en forma primaria, aisladas, sin estar asociadas o adheridas a una Federación o lo hacen vinculadas por necesidad a formas corporativas en la cadena de valor.
Del total sectorial (800) censado, 159 tienen actividad agroindustrial, destacándose como regiones el NEA y Cuyo.

El 50% aproximadamente de las cooperativas agropecuarias se encuentran ubicadas en la Pampa Húmeda, incluyendo mayoritariamente las granarias, donde la soja representa su operatoria principal con el 53% de las toneladas comercializadas y procedas.
Para el comercio internacional de la actividad granaria cuenta con terminales portuarias en San Lorenzo, Quequén, Vilelas, La Paz y Diamante, entre otras, destinadas a la recepción, acopio y embarque de cereales y oleaginosos, de aceite a granel y subproductos, y para desestiba, acopio y despacho de fertilizantes sólidos a granel.
En los puertos de la A Asociación de Cooperativas Argentinas Coop. Ltda. (ACA) de Quequén y de San Lorenzo se realizaron embarques récord de 2.745.000 toneladas y de 3.517.000 respectivamente, durante el ejercicio 2011/12.

Le siguen en operatoria las cooperativas tamberas y de la industria láctea, con un valor exportado de 160 millones de dólares, durante el año 2010, cifra que ubica a la Cooperativa SanCor en el 1er. lugar en el ranking como exportador de productos lácteos.
En los primeros días del año 2012 la Cooperativa Agrícola Ganadera de Arroyo Cabral Ltda., de mediana dimensión empresarial, concretó el primer embarque, de una exportación con destino a Beijing, República Popular de China de 230 toneladas de queso de las variedades muzzarella, muzzarella light, gouda, provolone y reggianito, en forma conjunta con la empresa Capilla del Señor de Villa María.
Sobre la rama láctea el titular del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Norberto Yauhar expreso: “Estamos convencidos que el cooperativismo tiene que ser un actor de relevancia en la cadena láctea argentina”. (Nuestro Agro, “Reunión de cooperativas lácteas en el MAGyP”, febrero 2012 –año 19, edición n° 219. pág. 41).

En el reempadronamiento nacional y en el censo económico sectorial de cooperativas y mutuales realizado por el INAES, se identificaron 495 cooperativas agropecuarias.

En síntesis, las cooperativas aparecen distribuidas, con un fuerte densidad en la región pampeana y una presencia significativa en el NEA, NOA y Cuyo. Las mismas forman parte del sector agropecuario, a través de la producción y comercialización de una amplia variedad de productos, y de la provisión de servicios integrados a sus cadenas productivas.
Otro indicador económico relevante de la economía solidaria, es que solo el 9% del total de las cooperativas del país son agropecuarias, pero facturan el 53% del total cooperativo.

Un modelo exitoso que genera valor y oportunidades

Las cooperativas realizan actividades de producción agrícola, ganadera, reproducción o producción de semillas y actividad agroindustrial. Además se dedican a la comercialización de cultivos industriales, frutales, hortalizas, legumbres y en la floricultura y prestan diversos tipos de actividad y/o servicios. Entre los catorce (14) servicios que prestan, los principales son:

1º.: acopio, acondicionamiento y comercialización…….. 58.6 %
2º.: asistencia técnica agronómica……. 36.2 %
3º.: Agroindustria…………………….. 32.7 %
4º.: Producción agrícola……………… 25.9 %
5º.: Transporte de cargas……………... 25.3 %

Como dijimos estas organizaciones son un método de defensa de la producción y el patrimonio de los pequeños y medianos productores y por ende de la agricultura familiar. Un indicador demostrativo de la base social es que en la región pampeana, el 91% de los productores asociados a una cooperativa agraria cuentan con menos de 500 hectáreas y un 54% con menos de 100 hectáreas.

La Cooperativa entre el productor y la góndola

El desafío de la organización, lógica y gestión de una cooperativa agropecuaria es que el consumidor pague un poco menos y que el productor genuino reciba un poco más, porque el desfase actual es muy grande, es decir, equilibrar la cadena agroalimentaria.

Del insumo inicial al consumidor, de la semilla a la mesa y/o de la tierra al plato, es un desafío para que las cooperativas puedan acercar al productor a la góndola, achicar la brecha o el desfase y eliminar la intermediación innecesaria y costosa en las cadenas agroalimentarias y agroindustriales. Es decir, construir alianzas empresariales solidarias para fortalecer el comercio y el precio justo y por ende incidir en la formación de precios.

Sobre este significado económico destacamos la propuesta del INTA del Proyecto de Eficiencia de Cosecha, Poscosecha y Agroindustria en Origen (PRECOP), que señala que de toda la cadena productiva – comercial, solamente el 15 al 25% del valor final del producto puesto en la góndola lo recibe el productor primario.

La principal ganancia la captan los intermediarios, los que procesan o acondicionan la materia prima, los comercializadores, los expendedores y los supermercados. Hoy es muy significativa la diferencia de costos entre llenar un changuito en una góndola de un supermercado y comprar los mismos alimentos al productor.
Por ejemplo, esta realidad que podemos observar en cuatro productos: la manzana, el durazno, el trigo y la carne porcina.
En el caso de la manzana, en Mendoza el productor recibe $1,80.- en promedio por kilo, la venta al consumidor es de $ 14.- por kilo en las fruterías.
Con el durazno debemos considerar entre durazno en fresco y durazno industrial. En fresco, mientras que el primer eslabón cobra $ 1,70, el último eslabón de la cadena de alimentos paga $ 15.- Por su parte, quien vende durazno con destino industrial recibe $ 0,97; una lata de durazno en almíbar contiene 820 grs. de peso neto total y 485 grs. de peso neto escurrido, es decir que por cada kilo de durazno se obtienen dos latas. Así el productor percibe por el durazno necesario para cada lata alrededor de $ 0,47, mientras que el consumidor paga $ 14.- por lata de durazno en almíbar.
En el tercer ejemplo sobre trigo el consumidor paga $ 10 por kilo pan, pero el productor recibe 0,67 centavos. Algo más de 1 kilo de trigo (1,1) es necesario para producir 1 kilo de pana francés.
Con la carne porcina $ 40 paga el corte de bondiola de cerdo el consumidor, pero el productor recibe $ 8,3.- por kilo vivo vendido. (Revista La Chacra, Que todos lo sepan,”, abril de 2012,
año 82, n° 977, página 102).

Como la respuesta individual no es suficiente, un ejemplo a estudiar por su racionalidad y lógica empresaria cooperativa es el caso de la Cooperativa Obrera, con sede en Bahía Blanca y con sucursales en la región sur de la Pcia. de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén. Esta cooperativa de consumo busca y concreta alianzas operativas con cooperativas y ofrece en sus góndolas productos agro alimentarios elaborados por entidades agroalimentarias y empresas recuperadas por los trabajadores organizados en cooperativas. Creemos que es un modelo exitoso para achicar la brecha, que se debe multiplicar en cooperativas y mutuales y entidades de la economía solidaria que ofrecen servicios de consumo a sus asociados y a sus comunidades.
Otro mecanismo que debe incorporarse a las marcas de productos alimenticios cooperativos es el sello “Alimentos Argentinos”, que impulsa la incorporación de atributos de valor diferencial en los alimentos nacionales.

Ahora el agregado de valor en origen

El desafío es que las cooperativas generen productos de más valor utilizando la materia prima de sus asociados, que significa nuevos productos de mejor precio y calidad, ya que exportar commodities no es lo mejor. A esto se le debe sumar la distribución equitativa de los excedentes para atrás, según el aporte proporcional a la producción, a la comercialización y a la utilización de los servicios realizado por todos y cada uno de sus asociados.

De esta manera es expande la base productiva y se contribuye a sostener tanto la competitividad, como el arraigo con dignidad del pequeño y mediano productor y por ende de la agricultura familiar.

Existen ejemplos novedosos, que complementan capacidades y de distintas zonas geográficas. Entre ellos, el organizado por las cooperativas de Servicios Públicos Gral. San Martín de Seguí y Agrícola Ganadera y de Servicios Públicos de Aranguren, de la provincia de Entre Ríos, que impulsan un sistema de integración cooperativa para la producción porcina, que incluye en una primera etapa la parte matriz o de genética y el engorde. En un mismo lugar estará la matriz, es decir la producción de las madres, y luego se distribuyen aproximadamente 500 cachorros por parición a los productores integrados cooperativamente para que hagan la etapa de engorde.
Con esta alianza estratégica en un año se espera alcanzar 14.000 capones participando 10 productores familiares, quienes pueden diversificar y complementar su sistema agrícola clásico.

Otro caso que busca agregar valor con la producción porcina, es la Cooperativa de Carnes Alternativas “Abel Otaño” cuyos 220 asociados están vinculados a la Federación Agraria Argentina (FAA).
Los productores asociados entregan a la cooperativa el animal vivo. La faena se realiza en el frigorífico Mattievich de Carcarañá, luego se desposta en la planta de Rasteletti de la misma localidad santafecina. Allí se elaboran salames, chorizos, bondiolas y morcillas, que luego son comercializadas asociativamente en 40 carnicerías de Rosario y en restaurantes, parrillas y salones de eventos. (Periódico Sur Suelo, “Buscan recuperar y fomentar la producción porcina”, agosto 2012, año 3, n° 25)

En el mismo rubro y de los emprendimientos ambiciosos, impulsados por la ACA, podemos mencionar el criadero de cerdos Yanquetruz en la localidad de Juan Llerena, provincia de San Luis (1) , donde los productores podrán comprar cerdos de 21 kg. para luego participar de la etapa de engorde hasta los 120 kg y luego comercializarlos para la faena en el frigorífico cooperativo ubicado en Justiniano Posse, provincia de Córdoba. Los productos elaborados se comercializan por dos grandes marcas Magret y Trozer.
Con nuevas tecnologías se producen 8.000 megavatios de energía anuales, energía térmica para calefaccionar el criadero y, a su vez, obtiene del efluente y del forraje fertilizante para distribuirlo en 1.500 hectáreas.

Es racional el impulso asociativo que se observa en cerdos, porque el 80 % de la producción en la Argentina la hacen los productores de pequeñas y medinas dimensiones, siendo en aproximadamente de 40 cabezas el promedio por cada productor.
Además el potencial para la agricultura familiar es importante dado que en el año pasado cada argentino consumió 8,64 kg. kilos de carne porcina, un 35 % más que en el 2010 ya que la suba del precio de la carne vacuna incidió en los consumidores a sustituir su hábitos alimenticios y el cerdo fue uno de los beneficiados. Tranqueras para afuera la lógica organizacional es poder funcionar en el mercado como grandes siendo de dimensiones productivas chicas o medianas.

A partir del emparentamiento entre agricultura y energía destacamos la cooperativa ACA Bio de “nueva generación” de la cual son socias la propia ACA, 53 cooperativas de primer grado adheridas y productores asociados a éstas que pueden acceder a cuotas partes de la Entidad, donde los retornos vuelven a las cooperativas asociadas al proyecto ACA Bio y por vía de la cooperativa de primer grado a los productores.
Es una fábrica de etanol que aplicará una inversión de 75 millones de dólares, con una molienda proyectada de 350.000 toneladas de maíz y en menor medida, sorgo de bajo tanino. Este volumen se traducirá en una producción de 125.000 metros cúbicos de bioetanol, en Villa María, provincia de Córdoba,
El bioetanol es un combustible realizado a partir de materia prima vegetal, es este caso, a base de maíz. Se trata de una energía limpia que previene la contaminación atmosférica, porque posee un componente oxigenante que contribuye a limpiar y mejorar el ambiente. La planta generará empleo digno para 75 operarios y profesionales en forma directa y 200 puestos de trabajo para empleos complementarios.

La ACA que busca en mejoramiento en todos los eslabones de la cadena agroindustrial, impulsa programas de formación y asistencia técnica para todos los estamentos de la Asociación y de las cooperativas, por ejemplo el proyecto Expertos en Agricultura de Precisión (APEX), para técnicos, que realiza con la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, sede Azul.

En materia de ganadería, la Asociación es innovadora en la propia producción de alimentos de nutrición animal, donde el sistema de alimentación “Ruter”, es un sustituto lácteo de alta rentabilidad junto a los suplementos vitamínicos minerales “AF”. El sistema se basa en la generación de un rumen más temprano y eficiente para producir más carne y más leche para igual unidad de superficie, con más bienestar animal y mejor impacto ambiental.

El potencial de este complejo empresarial cooperativo es importante, ya que la ACA actualmente nuclea a 50 mil productores a través de sus 156 entidades asociadas y sus 33 Centros de Desarrollo Cooperativo.

Como proyecto en favor de la agricultura familiar se construyó una planta de lavado y empaque de frutas y hortalizas en la Cooperativa General Guemes, provincia del Chaco, que permitirá mejorar la actividad hortícola en la zona y las condiciones de comercialización 500 pequeños y medianos productores, a la par de crear fuentes de trabajo directa y de manera indirecta.

Siguiendo con algunos casos de asociatividad que genera valor a los productores de la agricultura familiar, podemos mencionar la Cooperativa de Productores Tabacaleros de La Invernada, fundada en el año 1978, en una etapa de desnacionalización y concentración de la demanda industrial. Está ubicada en el departamento La Chocha, a poco más de 100 km. al sur de la ciudad de San Miguel de Tucumán y une a un mil pequeños productores de tabaco para adelantar insumos, comercializar su producción, tener mejores precios y además lograr la participación en la venta de tabaco procesado.
En la zona de La Invernada en la que opera la cooperativa, existen alrededor de 2000 productores de tabaco. En la cosecha de 2004 casi mil fueron los que entraron en el fideicomiso, luego de un fuerte crisis institucional y de gestión. Se trata de productores con predios menores a cinco hectáreas y cuya producción anual no supera los 2000 kilogramos por hectárea.

El productor Rubén describe el caso de la siguiente forma “En el 2004 tuvimos muchos problemas para entregar nuestro tabaco, porque los precios que nos pagaban los compradores particulares y las grandes empresas era muy bajo. No nos convenía entregarlos a esos precios, porque no siquiera cubríamos los gastos que tuvimos en el año. Por suerte apareció nuevamente la Cooperativa, que con el apoyo del Fondo de Capital Social (FONCAP) fijó un precio razonable para todos”.
“Trabajar con la Cooperativa nos permite tener un horizonte de futuro común con otros productores a los que le pasa lo mismo. Ahora puedo pensar en el futuro con un poco más de tranquilidad. Por eso yo creo que si seguimos juntos nos va a ir mejor y vamos a poder solucionar las dificultades más fácilmente”. (FONCAP S.A. Fondo de Capital Social, Memoria Anual 2004, pág. 48-49).

Otro ejemplo de agregado de valor en origen en la región, es el de la Cooperativa Arroceros de Villa Elisa Ltda. de la provincia de Entre Ríos, que del arroz con cáscara en su molino propio, realiza el descarado, pulido y abrillantado proceso que lleva a obtener un grano de calidad y con muy buena cualidades para el consumo humano. También, produce un arroz fortificado con vitaminas y minerales para la exportación, siendo el principal destino Brasil y otros países tales como Perú, México, Chile, Portugal, Turquía e Irán.

La capacidad de envasado del molino es de 2.000 kgms./hora y la marca en el mercado interno es Noble Molinos Entrerrianos, en sus variedades largo fino, Noble largo ancho, Noble Parboil, Noble Aromático y Noble integral.
El proceso de complementa y relaciona con la reutilización de los subproductos como el afrechillo o salvado de arroz, con el cual elaboran productos alimenticios para animales con altas cualidades nutricionales, alto oleico, alto linoleico y antioxidantes, que se consumen en el engorde a corral de la cooperativa y entre los establecimientos ganaderos de los asociados. En el agregado de valor el engorde a corral es un buen medio integrador de la agricultura y la ganadería.
Asimismo, la cáscara de arroz se utiliza en la avicultura como cama de sustento para la cría de pollos parrilleros.
Desde el componente tecnológico y para el mejoramiento genético de las variedades de arroz, reducción de pérdidas de cosecha y almacenamiento, la cooperativa trabaja conjuntamente con Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Estación Experimental Agropecuaria de Concepción del Uruguay. Por ello, los productores asociados utilizan las semillas del INTA como Puitá CL, Cambá -de alta calidad molinera- y Gurí, logrando incrementos sostenibles en la rentabilidad del cultivo y recuperando zonas improductivas por la presencia de arroz rojo.

Otro caso interesante, en el marco de la política de valor agregado cooperativo (VAC) hacia el Asociado, lo impulsa Agricultores Federados Argentinos Coop. Ltda. (AFA), donde se destaca un emprendimiento tecnológico de innovación dinámico, como es la instalación de una planta formuladora de agroquímicos, que le permitirá a contar con una línea propia a agroquímicos. La misma se instalará en el parque industrial COMIRSA, en el partido de Ramallo, Provincia de Buenos Aires. (Revista Agricultores, “AFA adquiere predio en el Parque Industrial COMIRSA”, mayo, junio y julio 201, n° 86, pág. 24).
En el mismo predio se planea construir una celda de almacenaje de fertilizantes sólidos, fosforados, nitrogenados y azufrados de uso agrícola. Para ambos emprendimiento se gestionará la Certificación de Aptitud Ambiental en los términos de la Ley 11.459 de la Provincia de Buenos Aires y del Decreto Reglamentario N° 1.741/96.
Actualmente AFA comercializa 4.500.000 de toneladas anuales de cereales y oleaginosos, que representa aproximadamente el 5% de la producción nacional y cuenta con una capacidad de almacenaje de 2.800.000 de toneladas.
AFA su vez desde el 20 de julio de 2012, certifica la sustentabilidad de biomasa (poroto de soja)según el esquema francés 2BSvs, a partir de la procedencia de la producción de sus asociados.
Como actividad vinculante y complementaria con el acopio y acondicionamiento, AFA cuenta con una metalurgia en la ciudad de Las Rosas, cuya finalidad es ofrecer a los Centros Cooperativos Primarios un servicio de vanguardia en el proyecto y desarrollo de plantas de acopio, proveyendo equipamientos e insumos, atentos a los últimos avances tecnológicos y en forma rápida y eficiente.
Actualmente en la metalurgia trabajan 30 personas dedicadas a la producción en un área cubierta de 3250 m2, contando además con un playón de acopio y carga de 2.400m2.
A su vez la Cooperativa respondiendo a las inquietudes de sus asociados y a la creciente demanda mundial de alimentos, está trabajando desde hace tres campañas agrícolas en alternativas comerciales fuera de los commodities, con el objetivo de mejorar los ingresos de los productores asociados y sus familias, agregando valor en origen, diversificando y haciendo más sostenible la producción.
Por una agricultura con agricultores, es el caso de la comercialización de arvejas verdes secas y garbanzos, un proyecto que creció exitosamente y se desarrolló en poco tiempo y que hoy permite que AFA S.C.L. sea uno de los referentes en el mercado local, y con fuerte participación en el mercado internacional.
Este proyecto prevé para el año 2013 en la localidad santafesina de Rueda, a la vera de la ruta provincial N° 90, km. 10,50, la construcción y puesta en marcha de dos nuevas líneas de proceso. Las mismas prevén la selección de granos por calibre y color en bolsas de 15, 20, 25, 50 y 1000 kilos para la exportación y el fraccionamiento y envasado de arvejas verdes secas, enteras y partidas y garbanzos en bolsas de 400, 500, 1000 y 2000 gramos para el mercado interno. Para ello se adquirió un predio lindero a la planta de acopio de Rueda, cuya inversión demandará en su primer etapa unos u$s 4.300.000. La finalidad de AFA es llegar a la mesa de los argentinos a partir de su propio canal de comercialización.
“El mercado de arveja en la Argentina tiene un gran potencial, pero hay que ser prudentes, darle tiempo y entrar al negocio de a poco para evitar sofocones y lograr continuidad”, así lo expresó Santiago Ramello, gerente del Centro Cooperativo Primario J. B. Molina de AFA (Clarín Rural, “El invierno tiene con qué vestirse”, 28-04-12, pág. 5)
Las plantas agro-alimentarias de legumbres generaron 44 nuevos puestos de trabajo relacionados en forma directa a la actividad, tanto de empleados permanentes como obreros eventuales, dignificando al trabajador y contribuyendo al desarrollo socio-territorial del pueblo de J. B. Molina de 1.200 habitantes, en la Provincia de Santa Fe y también toda su zona de influencia.
Esta misma cooperativa de primer grado desde hace 15 años extrae aceite de soja por solventes y harinas proteicas (20% de aceite y 80% de pellets), con una capacidad de molienda de 500 tn/día, en su planta aceitera y de refinado localizada en Los Cardos, Provincia de Santa Fe. Cuenta con una planta permanente de 51 empleados que viven en la zona, donde los técnicos que trabajan son egresados de las escuelas e institutos técnicos de la región.
Desde el año 2009 AFA coloca en las góndolas aproximadamente el 50 % de la producción, mediante las marcas de aceites Zanoni, Don Pepe, San Marcos, Formidable y Federación, realizando el fraccionamiento y embotellado del aceite comestible de soja y girasol en la ciudad de Rosario. Respecto al aceite de girasol la planta de AFA Los Cardos realiza el refinado del aceite crudo de girasol, no muelle la semilla.
También se produce y exporta lecitina líquida, un subproducto que se obtiene de las gomas del desgomado acuoso del aceite crudo. Este producto se exporta a Asia, Europa y países Latinoamericanos, especialmente México.
Toda la producción está acreditada bajo normas: ISO 22000, gestión o administración por procesos de negocio (Business Process Managemen o BPM en inglés) y el sistema Kosher para mercados Israelies.
Desde un visión sistémica e integrada de la propuesta cooperativa y vinculado con el componente salud ambiental, actualmente se encuentra en obra un proyecto de tratamientos de efluentes “O”.
Esta empresa con presencia regional, en la localidad de Arteaga, Pcia. de Santa Fe, sobre la ruta provincial n° 92, cuenta con una fábrica de alimentos balanceaos peleteados para animales que se crian y producen en la chacra (cerdos, bovinos, aves) que en el mercado se comercializan baja la marca “Alimentos Balanceados AFA”, y se distribuyen a granel o en bolsas de 25kgs. y para mascotas perros y gatos, que se conocen en el mercado con la marcas “Cachurros”, envasado en bolsas de 1,50 kg. y 20 kg. para perros y “AFA Gat” comercializado en bolsas de 10 kg. para gatos.
La planta creada en el año 1975, elabora 2000 toneladas de alimento mensuales, tiene una superficie cubierta de 2.400 metros cuadrados y ocupa 13 empleados permanentes, a su vez distribuye los alimentos a granel, con 2 camiones tolva propios en las chacras de los distintos productores asociados y también se comercializa y distribuye en bolsas de cartón 25 kg., especialmente en los centros cooperativos primarios y también con distribuidores llegando a tener presencia en 8 provincias argentinas.
Si analizamos este eslabón en la cadena valor, para atrás, la fábrica toma como insumos la producción de granos de sus asociados y el pellets de soja de la aceitera Los Carlos que mencionamos en el párrafo anterior y para adelante, se conecta con el sistema de engorde a corral que tiene AFA en Arequito, donde se alimentan 1.500 vacunos, que ingresan con un peso de promedio de 180 kgs. y se comercializan en el mercado del gordo a aproximadamente 340 kg., en la modalidad de venta directa a frigoríficos de la zona.
Para completar el círculo económico virtuoso la cooperativa tiene como proyecto optimizar su frigorífico, ubicado en Hernandarias, Pcia. de Entre Ríos y/o pensar en la faenar en un planta mejor ubicada geográficamente.
Creemos que esta es la lógica de la empresa cooperativa agropecuaria considerando al productor asociado como parte activa del proyecto y permitiendo una mejor inserción en el agregado de valor y una equitativa distribución del excedente entre los distintos eslabones de las cadenas agroindustriales y/o agroalimentarias.

Otro emprendimiento de agregado de valor en origen es el de la Cooperativa Agrícola Ganadera de Justiniano Posse Ltda., con la instalación del Molino Harinero “Cincuentenaria”, en el año 1999, con una capacidad de molienda de trigo de 116 toneladas diarias, que lo ubica en lo puesto 10º entre los 150 molinos a nivel nacional y en el misma posición entre los 70 molinos que exportan.
El Molino genera 23 puestos directos en las secciones de molienda, administración, laboratorio y mantenimiento. Producen harinas panaderas de la siguiente calidas 000 y 0000 .
La comercialización se destina el 67 % a la exportación y el 33 % al mercado interno (99 % panaderías – 1 % mercados mayoristas de redistribución).
Si lugar a dudas, es una buena estrategia empresarial de las cooperativas salir a vender alimentos en lugar de esperar que nos vengan a comprar del exterior. El principal destino de la harina es la panificación.

También está el caso de la Unión Agrícola de Avellaneda (UAA), provincia de Santa Fe, con la reciente expansión avícola y la concreción del envío de un contenedor de garras Enercoop con destino a Hong Kong. Se trata de un total de 25.000 kilos de garras aviares, que son valoradas y consideradas en el mercado chino como un producto de primer nivel. Los pollos son atendidos, criados y cuidados en galpones de especialmente acondicionados. Se utilizan camas cubiertas con cáscara de arroz y se alimentan con productos balanceados Enercoop, que son elaborados y procesados por la cooperativa.
La red de Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos Ltda. (CAFER) una cooperativa de segundo grado que nace en octubre de 1999 y que reúne a nueve cooperativas primarias de esa provincia mesopotámica, en cuanto al agregado de valor, se encuentra trabajando en la instalación de un fábrica de alimentos balanceados destinados para peces y camarones, en el la ciudad de Gualeguaychú.
Se utilizará materia prima de los productores asociados a las cooperativas de origen regional, soja, maíz, harina de vísceras de pollo, cáscara de arroz, entre otros. La piscicultura de agua dulce tiene potencial para los productores familiares. Según la Agencia del INTA de Puerto Rico, Pcia. de Misiones en la conversión se requiere en promedio 1,2 kg. de alimento balanceado por kg. de pescado.
El proyecto cuenta con el apoyo financiero de $ 500.000,00.- del Gobierno de la Provincia de Entre Ríos.
“Nuestra misión es seguir apoyando a los productores y al movimiento cooperativo que apuesta al valor agregado en origen, que en definitiva es el que más necesita el respaldo del Estado nacional para crecer y generar las mejores condiciones de competitividad. La mejor manera de apoyar la cooperativismo es atendiendo a sus inquietudes, por ejemplo a través de subsidios cuando las cosas no van bien y con otras herramientas como pueden ser los fondos rotatorios cuando se trata de proyectar su crecimiento”, manifestó Norberto Yauhar, MAGyP (Nuestro Agro, “Reunión de cooperativas lácteas en el MAGyP”, febrero 2012 –año 19, edición n° 219. pág. 41).
Con esta mirada en el MAGyP se creó la Subsecretaría de Agregado de Valor y Nuevas Tecnologías, que tiende a diseñar, proponer, coordinar y ejecutar políticas, planes y programas que permitan aumentar la eficiencia de las distintas cadenas productiva. Espacio que puede complementar acciones con las cooperativas para incorporar competitivamente a sus productores asociados, especialmente a los de pequeñas y medianas dimensiones empresariales.

Decimos particularmente a las cooperativas porque funcionan y prestan sus servicios en zonas geográficas que no despiertan el interés de las grandes empresas lucrativas, es decir no funcionan solo dónde es negocio, porque trabajar con pequeños y medianos productores tiene mayor costo operativo y es menos rentable que trabajar con productores de grandes dimensiones empresariales.
Uno de los casos es el de la Cooperativa Agrícola Ganadera de Castelli, Provincia del Chaco, que desde el año 2004 quedó inutilizable, tras una tormenta que destruyó las norias y varios silos, quedando los pequeños y medianos productores de Castelli y su zona de influencia sin ningún sistema de comercialización, hasta la reciente recuperación de las instalaciones de la Cooperativa a principios del año 2012.

Como podemos observar las cooperativas llevan a adelante prestaciones de servicios donde el objetivo no es la mayor rentabilidad posible, sino el mejor servicio posible a sus asociados con sostenibilidad en el tiempo y generación de trabajo digno.

Sin lugar a dudas la cooperativa agropecuaria “da la cara”, es decir, está donde el productor más la necesita, funcionan cerca de sus asociados y en interacción con ellos.
En la Argentina del siglo XXI el camino a seguir por las cooperativas agropecuarias es agregar valor y transformar las materias primas de sus asociados en los lugares de origen, apostar a la industrialización interna de la ruralidad aprovechando la capacidad ociosa de trabajo de algunos sus asociados y grupo familiar, con creación de empleo digno y mejores remuneraciones, forzando a los importadores a comprar productos manufacturados y los subproductos, lo cual además mejora la balanza comercial.

Exportaciones granarias


Es estratégico aumentar la participación de las cooperativas en comercio internacional para darle mayor transparencia y control a este eslabón de la cadena agroexportadora y contrabalancear el peso internacional de las compañías multinacionales.
Actualmente la exportación de granos y oleaginosos está concentrada en seis grandes multinacionales con la siguiente participación porcentual del total nacional (Cargill; EE.UU, 20 %; Bunge, con sede global en White Plains, New York 11 %; Nidera; Francia 10%; Louis Dreyfus Commodities, Francia, 11 %; Noble subsidiaria de Noble Grain, la división agricultura de Noble Group 13 %, Archer Daniels Midland Company (ADM) 12% y Alfred Toepfer controlada por ADM, EE, UU, 10%, ambas dos suman el 22% de participación en el mercado).
El carácter estratégico es porque la exportación es un segmento clave de la economía y un espacio de mayor rentabilidad en el sector.
Una vía a profundizar para el comercio internacional es la construcción de alianzas con cooperativas de otros países, como por ejemplo el acuerdo cooperativo iniciado en el año 1964 “Zen Noh ACA Limited”, integrado por la ACA y por la National Federation of Agricultural Cooperative Associations de Japón (Zen Noh), para atender el mercado del sudeste asiático con cereales y oleaginosas.
La ACA que celebra su 90° aniversario en presente año 2012, participa con un 8% del total de exportaciones y embarca 2,58 Mt., siendo el acopio de granos y oleaginosas de 13.500.000 toneladas, que la sitúa entre el 12% y 13 % del total nacional de lo producido en Argentina.
Sobre el tema comercialización el ex - ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sr. Julián Andrés Domínguez, definió al sector cooperativo rural como “aliado estratégico del Estado Nacional” y subrayó “Nosotros venimos bregando por una mayor participación en el comercio de granos y de la producción del movimiento cooperativo en el país” (Diario Tiempo Argentino, 18/10/11, página 3).
Sobre el mercado nacional, así lo expresaba el presidente de la Cooperativa UAA, Héctor Luis Braidot: “en muchas zonas hemos actuado como reguladores de precios. No sólo en insumos agrícolas sino en otro tipo de elementos, como los productos de supermercado, hemos comprobado que hay empresas que tienen mejores precios donde está la cooperativa que donde no está. La entidad solidaria transparenta la actividad comercial y este es u beneficio que termina recibiendo toda la comunidad en su conjunto” (Revista Acción, “Comunidad en Movimiento”, segunda quincena enero de 2012, n° 1090, pág, 28-29).
La UAA, es una cooperativa fundada en el año 1919 y tuvo un importante desarrollo y expansión regional a partir de la década del 50 del siglo pasado, en la actualidad cuenta con 14 subsedes distribuidas en el norte santafecino y también en Salta, Santiago del Estero y Chaco y que ya mencionamos como ejemplo de agregado de valor en origen.
La propuesta y acción de las cooperativas son vitales tanto para la vida de los pueblos del interior y para el equilibrio regional; como para poner límites a la cartelización de las grandes empresas que distorsionan los precios y abusan de posiciones dominantes que violan el derecho de información en los mercados
Las multinacionales, grandes actores del mercado nacional, internacional e intermediarios entre la oferta y demanda, poseen la ventaja de poder controlar la producción de productos agrícolas así como los mercados consumidores.
Junto a la transparencia y al mayor control que mencionamos, las cooperativas agropecuarias deben ser el dique de contención del proceso de extranjerización y concentración del comercio internacional de granos. La propuesta es que la producción de los argentinos sea comercializada y exportada por manos argentinas.

Características principales de las cooperativas agropecuarias:

a) Tienen bases políticas e históricas de gran valor y de gran tradición que naturalmente forman parte del patrimonio cultural de las comunidades, que se manifiesta en un fuerte arraigo local.

b) Su base social está integrada principalmente por pequeños y medianos productores familiares, es una empresa de empresas;

c) Son empresas donde se entremezclan distintos tipos de productores, con necesidades, objetivos y racionalidades diversas que deben incluirse, por lo tanto es imposible generalizar;

d) Concilian las fuerzas del trabajo y del capital apoyadas en el conocimiento;

e) Son estructuras de capital y mano de obra auténticamente nacional y por ende economía de bandera. No remiten sus excedentes al exterior y no especulan con sus recursos.

f) Son empresas de conducción y control democrático;

g) Funcionan en zonas donde a las empresas de capital lucrativo y/o monopólicas no les interesa prestar servicios;

h) Están donde el productor más las necesitan, cerca de los asociados y en interacción con ellos, es decir las cooperativas “dan la cara”;

i) Combinan productivamente el agregado de valor en origen con la inclusión social y generan nuevas oportunidades de trabajo digno y permanente en las comunidades o región.

j) Marcadoras de pautas, ante fallas por manejo monopólico de precios, distorsiones y posiciones dominantes de mercado. Referencia obligada en materia de precios de agroinsumos y de condiciones de comercialización de granos y carnes;

k) Son defensoras de la producción y de la calidad, cuidando el medio ambiente;

l) Crean oportunidades para que los productores agropecuarios, especialmente los de dimensiones empresarias pequeñas y medianas, puedan obtener precios más justos y equilibrios de poder en las cadenas agroalimentarias y agroindustriales.

m) Las cooperativas y sus productores asociados fueron agredidos, desarticulados y desalentados en la década de los 90, soportando aún hoy las secuelas de ese período. No obstante, demostraron compromiso, resistencia y capacidad de gestión en los momentos más difíciles.

n) Las cooperativas tienen más capacidad de resistencia empresarial, pero no son sólo herramientas válidas para los momentos de crisis o para estrategias de supervivencia;

o) Son estructuras inclusivas y de distribución equitativa de la riqueza en proporción a la producción consignada e insumos adquiridos, por el sistema de retornos de excedentes en cuotas sociales, efectivo o ambas dos, todas modalidades previstas en la ley;

p) Son empresas de participación, de articulación social y de amistad cívica;

q) Las cooperativas agropecuarias hoy cuentan con más clientes que asociados, situación a revertir porque debilita la pertenencia, tracción poder empresarial.

r) Tienen fuerte arraigo socio- territorial, anclaje local y motorizan el desarrollo. No son empresas de ocasión.

s) Permiten pensar en el agregado de valor en origen antes y después de la producción. Lo más cerca posible del lote donde salen los productos primarios y no siempre en el lugar de destino. Destino que suelen coincidir con las zonas de mayor concentración de la riqueza.

t) Participan del Consejo Directivo Central, de los Consejos Regionales y de los Consejos Locales Asesores (CLA) del INTA, con el objetivo de contribuir al mejoramiento productivo, competitividad, equidad social y salud ambiental del sector agropecuario, agro-industrial y agro-alimentario.

Aquí algunas características, no todas, que nos permiten conocer aspectos relevantes de las cooperativas agropecuarias.
Hoy es necesario tener en cuenta y darle visibilidad a estos componentes, ya que por un lado hay necesidad en función de un desarrollo sostenible e inclusivo y por otro, existe un contexto de políticas públicas favorables para fortalecer las organizaciones actuales, crear nuevas e impulsar una nueva generación de cooperativas agropecuarias. (NGC).

Nueva Generación de Cooperativas

En Estados Unidos y también en Canadá han tomado forma, especialmente a partir de los noventa un tipo de cooperativas que ha llamado “Cooperativas de Nueva Generación” o “ Nueva Generación de Cooperativas”, que no son necesariamente cooperativas recién nacidas sino cooperativas que han ido asumiendo otros arreglos de negocio entre asociados. A veces esta modalidad se describe como híbridos entre cooperativas tradicionales y empresas de capital y han sido vistas como puentes para reducir vacíos o la brecha entre la producción primaria y los mercados de consumidores.

Nacidas a partir de la necesidad de responder a la consolidación y a la intensificación e industrialización de la agricultura y a los cambios estructurales significativos que se están verificando en la cadena de alimentos. Las NGC son un tipo de cooperativas que recurre a un sistema de derecho y obligaciones de entrega que promueve y acuerda la lealtad hacia la cooperativa y provee una forma contractual de integración vertical. Con la presión de una mayor eficacia en el sector de los alimentos y obtener mayor ventaja de ganancias incursionando en otras fases o eslabones de la cadena de alimentos, han promovido una mayor integración y coordinación vertical y mayor consolidación. Pero un elemento distintivo de la NGC es que éstas son, a diferencia de las cooperativas agropecuarias tradicionales, más cerradas y con condiciones más restrictivas en términos de mercado, finanzas y capitalización. Los asociados o miembros de la NGC son personas que tienen derechos contractuales y obligaciones de entrega y comercialización de cantidades específicas, de calidades establecidas y demás condiciones operativas que se especifican en un contrato de mercadeo y propietarios inversores que adquieren acciones de un stock, especificadas en un acuerdo de suscripción de acciones. También, se acuerda la cantidad de producto que se entregará y los acuerdos de venta o mercadeo por cuotas de capital. Estas acciones pueden ser negociadas y/o transferidas entre los miembros a precios y condiciones acordadas.
A los valores y principios cooperativos, se le suman criterios operativos y de gestión vinculadas a las necesidades significativas de capital genuino para emprender y realizar inversiones que incrementen los excedentes y por ende los retornos del capital aportado, que suelen entrar en contradicción o tensiones con la lógica de la empresa cooperativa tradicional, dado que no suele ser suficiente la capitalización anual de los retornos según operatoria. En este aspecto se debe cuidar la identidad de la organización y gestión cooperativa y consensuar el riesgo planificado que asume la capitalización colectiva lograda por todos y cada uno de los productores asociados.

Otra característica distintiva y que las diferencian de las cooperativas de tipo tradicional, son las obligaciones y cupos de entrega, de calidad, época y condiciones de los productos. Es decir, la recompensación económica de las lealtades operativas y criterios operativos.

Un aspecto sensible a considerar en el diseño de las CNG es el sistema de toma de decisiones para emprendimientos específicos o para unidades de negocios, que se apartan de la formula y del principio cooperativo “1 hombre – 1 voto”, regla de oro en las cooperativas de primer grado. En este aspecto se requiere mucho cuidado y análisis institucional en razón del fuerte impacto que tiene en el vínculo asociativo “cooperativa- productor asociado” y en otorgarle al capital derechos políticos.

Dada las especificidades del tema sugerimos realizar un análisis sobre el conjunto competitivo de la cooperativa y del grado de apoyo de sus asociados, atendiendo la homogeneidad/heterogeneidad y construir la matriz de la interacción donde se transparenten los beneficios y los costos/riegos de las CNG.

No obstante, las áreas sensibles que tienen las CNG con el sistema tradicional cooperativo agropecuario, debemos pensar en estas nuevas estrategias asociativas como para animarse a más y como modelos exitosos para la generación de agregado de valor, especialmente en origen.
Naturalmente la problemática no es nada simple e implica más un proceso que la aplicación de un modelo predeterminado.

Acceso a los recursos

Un componente no menor en el diseño y puesta en marcha de proyectos asociativos de agregado de valor es el acceso a los recursos y su financiamiento. Porque sin crédito no hay inversión.
Por ello es importante el convenio entre Coninagro y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, suscripto en el mes de mayo de 2012, para atender el financiamiento a cooperativas agropecuarias adheridas a las federaciones nucleadas en Coninagro, a través de créditos blandos del Banco de la Nación Argentina.
La línea de crédito con tasa bonificada por el Ministerio, estará orientada a proyectos de inversión: bienes de capital, infraestructura, reconversión productiva, relocalización de actividades, capital de trabajo y gastos de evolución.
“Realmente valoramos este tipo de financiamiento que contribuye a mejorar el desarrollo de las cooperativas, que son el sostén dinamizador de muchos pueblos de nuestro país”, sostuvo el presidente de Coninagro, Ing. Carlos Garetto. A su vez el presidente del Banco de la Nación Argentina, Cr. Juan Carlos Frávega, manifestó: “que el subsidio de la tasa de crédito, es un gran instrumento para llegar a los pequeños productores” (La Cooperación, Convenio de Coninagro para financiamiento a cooperativas agropecuarias, 15 de mayo de 2012, año LXXXVII, n° 3867, pág.3).

El plazo de los créditos es a cinco años y la solicitud está abierta hasta el 31 de diciembre de 2012.
Esta una política pública que anima a pensar estrategias e innovaciones para las cooperativas agropecuarias y para el diseño de posibles CNG y que se suma a los recursos disponibles de algunos medianos productores de capitalización ampliada que buscan opciones de inversión.

Plan de comercialización de las cooperativas

Sobre la cuestión regulatoria en el comercio de granos, AFA propuso un nuevo sistema de comercialización de trigo y maíz, donde la solicitud de inscripción en el Registro de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior de productor agrícolas (ROEs), por el cual se adjudican a los exportadores cupos en base a cuotas previamente asignadas, se reemplace y se tramite a partir de “certificados de mercadería destinada la mercado externo” asignados e cabeza de los productores al momento de cosechar los granos.

La iniciativa proponía que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca determine al inicio de la cosecha, noviembre para trigo y marzo para maíz, el porcentaje de saldo exportable (según estimación de producción, mercadería necesaria para consumo doméstico, reserva de semilla, etc…). Por ejemplo destinar un 60% al mercado externo y el restante 40% queda en el país para proveer el mercado interno y al “cuidado de la mesa de los argentinos”, y donde el productor contará con un documento que certifique ambos volúmenes.

En la última cosecha fina la cooperativa recibió de su productores asociados 820 mil toneladas de trigo y sólo obtuvo ROEs para 60 mil toneladas.

El mecanismo permitía la trazabilidad de la cosecha y eliminar los cupos (sistema vigente) de los demandantes, para que cada uno de ellos vaya tomando coberturas para arreglar y fijar precios.

La propuesta de AFA estaba en línea con la definición de empresa cooperativa expresada al inicio de este trabajo busca priorizar la defensa de la producción del pequeño y mediano productor.

Aunque era una propuesta perfectible varias entidades avalaron la iniciativa como mejorador y reconocieron que generaría fluidez al mercado y un buen “impacto” en el mercado de futuro.
Respecto a la legitimidad de la cooperativa que propuso el plan, destacamos que AFA cumple este año 2012, 80 años de vida institucional junto al productor agropecuario y su familia. Es una cooperativa con 26 centros primarios y 55 subcentros y distribuidos en nueve provincias y está integrada por un 97% de pequeños y medianos productores y un 3% de grandes productores. (Néstor Perera, Periódico SURsuelo, edición marzo 2012, página 8).

Además con este esquema se buscaba lograr que las cooperativas alcancen una participación del 33% en la comercialización de granos y oleaginosas.

El plan pese a contar con algunos anuncios favorables por parte del sector público, fue desechado a fines del año 2011.

Anexo:

Conclusiones de la XVII Conferencia Regional de la ACI-Américas, “Compromiso Cooperativo para la Preservación del Planeta”.

Propuesta Agropecuaria

• Reconocer el rol fundamental de las cooperativas agropecuarias en materia ambiental. Las “buenas prácticas agropecuarias” permiten visualizar una gran oportunidad de regenerar la vinculación con la sociedad a través de los productos que genera el sector bajo los nuevos estándares, y fortalecen el compromiso de dichas cooperativas en la generación de alimentos ante una sostenida demanda global.

• Diseñar e implementar proyectos productivos y de servicios considerando su escala e impacto territorial. La actividad agropecuaria impacta directamente en la modelación del ambiente y del territorio. Las cooperativas deben asumir un rol protagónico en el equilibrio de esta ecuación.

• Comprometer a las cooperativas a profundizar su vinculación y articulación tanto a nivel nacional e internacional posibilitando el intercambio de productos y servicios cooperativos, como así también los conocimientos y experiencias.

• Promover la creación de una Red de Cooperativas Agropecuarias.

Estas propuestas surgieron en la conferencia regional de la ACI, realizada en Buenos Aires, del 22 al 26 de noviembre de 2010.

“Un política con sentido social no ignora la relación beneficios/costos de las empresas, pero privilegia la relación beneficios sociales/costos sociales”. Horacio Giberti, Presidente del INTA entre los años 1958/61 y Secretario de Agricultura y Ganadería entre los años 1973/74.

Fuente:

Elgue, Mario César (compilador), Emprendedores de la Economía Social, Editorial Fundación Centro de Integración, Comunicación, Cultura y Sociedad (CICCUS), Buenos Aires, 2008.

Lattuada, Mario y Renold, Juan Mauricio, El Cooperativismo Agrario ante la Globalización; Un análisis sociológico de los cambios en su composición, morfología y discurso institucional. Editorial Siglo XXI Editores Argentina, 2008.

Las Cooperativas y las Mutuales en la República Argentina. Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social. (INAES), 2008.

Saavedra, Alejandro, Propuesta del INTA PRECOP. La Argentina con vistas a la industrialización del campo argentino 2011/2020.

Complejo Oleaginoso Serie “Producción Regional por Complejos Productivos”, realizada en colaboración por la Dirección de Información y Análisis Regional a cargo del Lic. Ariel Filadoro y la Dirección de Información y Análisis Sectorial a cargo del Lic.Juan Pablo Dicovskiy, de la Subsecretaría de Programación Económica del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación, octubre 2011, página 22.

(1) Criadero inaugurado por la Presidente de la Nación, Cristina F. de Kirchner, el día 27 de junio de 2012

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